Frente a la vieja enseñanza que endosa letras separadas, su manual las enlaza por medio de una guirnalda. Besumán enseña a escribir a los niños con letras grafológicamente «positivas» desde los primeros momentos de su escolaridad. Con este sistema, que propugna la utilización del rotulador en lugar del bolígrafo «como primer útil escritural», se busca mejorar el rendimiento escolar y la capacidad intelectual de los más pequeños. «Este reto es posible con sólo enseñarles a escribir de forma diferente», recalcó.
Después de más de 30 años de experiencia, Besumán está convencida de que muchos niños han superado sus problemas de dislexia e inseguridad gracias a este sistema, además de lograr escribir con una mayor rapidez.





