
Con prácticamente nada de la inocencia y frescura de 'Karate Kid' y ni un ápice de la fuerza de otras cintas más modernas cuya influencia percibimos ('El club de la lucha', 'The Fast and The Furious'), esta película resume a la perfección el tópico de chico de provincia pobre y desubicado que trata de comenzar una nueva vida en la ciudad tras el drama de perder a su padre. Humillado y sin amigos, sólo la providencial aparición de un entrenador (Djimon Hounsou) y sus lecciones de lucha le proporcionarán la excusa que necesita para reivindicarse y encontrar su sitio. Todo esto aderezado con artes marciales de lo más variopinto, una historia de amor con chica florero y melodramáticos retornos a la infancia del protagonista para justificar unas motivaciones personales que ni nos importan ni tienen demasiada relevancia en el conjunto del filme.
En resumen, ejercicios cinematográficos como el presente y actuaciones como la del protagonista (Sean Faris) elevan a Jean-Claude Van Damme y su 'Kickboxer' a la categoría de cine de autor.







