
La explicación más aproximada fue ésta: «Alonso no gana cuando quiere, sino cuando puede. Y lo mismo pasa con Raikkonen, Massa o Hamilton. El año pasado tampoco ganó porque en el deporte no hay nada cierto. Lo importante es la transparencia en el equipo y la serenidad. Hace siete años que Renault regresó a la Fórmula 1 y ha conquistado dos Mundiales. Toyota y Honda llevan ocho años y no han ganado nada».
Embaucado el auditorio desde la primera contestación -«sería un placer tener a Raikkonen y Alonso en mi equipo, pero si queréis saber algo de Ferrari, id a Maranello»-, el italiano hizo campaña en favor de la cohesión de su grupo, sus ingenieros, mecánicos, ayudantes, cocineros. La familia Renault. «Desde Carlos Goshn (el presidente mundial) al último empleado estamos trabajando para que el coche mejore. Y espero que en la gráfica de la temporada, Montmeló sea el comienzo del ascenso en positivo».
La pasada semana indujo a un cierto optimismo con reservas en Renault. El R28 funcionó más solvente con una nueva aleta de tiburón en la parte trasera y un sistema de amortiguación (el j-damper) que incorporaron Ferrari y McLaren a comienzo de año. El presidente de la Mutua, Ignacio Garralda, habló del podio para Montmeló, pero Briatore fue cauto. Sabe que las décimas no caen del cielo. «No estamos en un casino jugando a los dados. Seguimos trabajando, pero no sé si en Montmeló daremos un salto o un saltito. Pensar en el podio es pensar a lo grande».
Siempre agudo observador, Briatore deslizó datos históricos para justificar la actual decadencia de Renault. «En 2004 Ferrari casi ganó todas las carreras y en 2005 no ganó nada. No sólo le pasan estas cosas a Renault. Nos movemos en un nivel altísimo y no siempre se puede quedar primero ni segundo». Briatore dice no temer la reacción furibunda de Alonso si el coche no evoluciona y elogia al asturiano como un tío a un sobrino: «es el mejor piloto que yo he visto».
Rápido de mente, el italiano dejó un par de metáforas respecto a asuntos costumbristas de la Fórmula 1. Sobre el año de Alonso en McLaren: «siempre te parece que el jardín del vecino es más verde que el tuyo, hasta que te das cuenta que no es tan bonito». Sobre la cohabitación de dos carreras en España, Montmeló y Valencia: «cuando tienes dos negocios en la misma calle, uno va para abajo». Sobre su futuro: «Cuando no me divierta, diré basta». Y sobre el de Max Mosley, el presidente de la FIA cazado en una orgía nazi: «Es un problema de la Federación».
Briatore trajo la Fórmula 1 a España al vender los derechos de televisión y augura un futuro de esplendor cuando termine el «boom Alonso»: «El futuro será fantástico, incluso sin Fernando».






