
Pese a ello, en el equipo del vicepresidente económico, Pedro Solbes, no están preocupados con este retroceso que incluso -dicen- se acerca «bastante» a sus nuevas previsiones. En cualquier caso, el secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, Carlos Ocaña, dijo que los resultados obtenidos en los tres primeros meses del año pueden no tener «nada que ver» con el saldo final del ejercicio, ya que el periodo contabilizado resulta «insuficiente».
Tan provisionales son estos datos que todavía no se ha contabilizado el impacto presupuestario de la nueva deducción de 400 euros en el impuesto de la renta (IRPF), que costará un total de 6.000 millones de euros (es decir, en torno al 0,55% del PIB).
Ocaña reconoció que supone un «mordisco» al superávit que «descuadrará» sus cuentas, si bien también apuntó que el paquete de actuaciones de estímulo económico aprobado el viernes pasado en Consejo de Ministros (que incluía la citada rebaja fiscal) tendrá un «efecto inducido» en el crecimiento -que el propio Solbes estima en dos o tres décimas del PIB para este año-, aunque él apuntó que es «dificilísimo» de valorar.
En cualquier caso, en Hacienda sostienen que ese incremento del gasto «no nos arrastra al déficit necesariamente», al menos hasta 2010, según los últimos cálculos del Banco de España. El primer trimestre, no obstante, los desembolsos del Estado aumentaron con fuerza, un 12,8%, en contraste con el pequeño descenso que sufrieron los ingresos, del 1,3%. En términos de caja, método por el que se anotan sólo las operaciones realmente hechas en el período analizado y deja fuera las no ejecutadas, el saldo positivo del Estado se redujo a 1.272 millones, un 45% menos que hace un año.
Menos consumo
El dato más negativo, como en meses anteriores, procedió de la recaudación del IVA, un impuesto ligado a la actividad económica y al consumo, cuya caída evidencia un retroceso de la demanda privada. Entre enero y marzo proporcionó un 5,7% menos de fondos a las arcas públicas (19.335 millones de euros en total), si bien con desigual evolución entre las grandes empresas, cuya aportación creció un 6,4%, y las medianas y pequeñas (pymes), que tuvieron un recorte del 16,6%. Ocaña, no obstante, argumentó que son datos menos malos que los de febrero y que el principal responsable de este descenso en los ingresos brutos fue el mal momento del sector de la construcción.
Esas mismas diferencias se aprecian en otros impuestos. Así, la recaudación de los directos creció un 11,5% hasta los 23.437 millones de euros, mientras en que los indirectos bajó un 3,6% y quedó en 24.962 millones.





