Esta tardanza provocó un segundo retraso, ya que las opositoras no tuvieron tiempo material para comprobar el aula que les correspondía, como ocurre en otras ocasiones cuando acceden al vestíbulo con cierta antelación, por lo que hubo que ir distribuyéndolas una por una.
La cuestión es que una prueba cuyo inicio estaba previsto a las 17.00 horas del sábado comenzó nada menos que noventa minutos más tarde, con el consiguiente malestar de los participantes en la oposición.
Dirigentes del sindicato SATSE calificaron ayer de «desagradable» la experiencia vivida en el Edificio Quintiliano, no sólo por la lluvia que tuvieron que soportar, sino porque «no son los modos y maneras más adecuadas para jugarse una plaza de trabajo para toda la vida en esas condiciones».
De hecho, explicó la responsable de SATSE, Celia López, han sido varias las afiliadas que se han quejado de las circunstancias que han concurrido en el desarrollo de la oposición, que no admite ningún tipo de impugnación ya que no se ha contravenido algo tan fundamental como es el tiempo del examen. «Otra cosa muy diferente hubiera sido que se hubiera recortado el tiempo previsto para desarrollar la prueba», explicó ayer Celia López, que ha remitido un escrito a la presidencia del tribunal de la oposición en la confianza de que lo que ha sucedido ahora no se vuelva a repetir.
En el comunicado se alude a la imprevisión de la Administración, ya que a pesar de que ésta conocía desde hace meses el número de concursantes, no se habilitaron las aulas suficientes para el número de opositores.
Todo ello provocó, según el sindicato de enfermería, que los participantes se acumularan especialmente en el Aula Magna y se realizara un examen prácticamente en común, «copiando indiscriminadamente muchos de los opositores e intercambiando impresiones», sin que se adoptara ninguna medida.
En suma, concluye SATSE, «se trata de una situación inadmisible, en la que el esfuerzo y trabajo de meses de muchos opositores se puede ver frustrado por este tipo de prácticas».






