
Cuenta que los garabatos no son un asunto baladí y que descubren, como las primeras letras infantiles, la personalidad del pequeño y su «momento psicológico». Desde hace más de treinta años esta experta madrileña promociona su Cartilla Escolar Grafológica. Un método con el que los niños aprenden a escribir de una forma distinta y, también, a forjar su carácter
No es un manual al uso. Sus alumnos trazan las 'a', las 'q', las 'g', las 'm', las 'p'- uno de los signos «más extraordinarios» - y casi todo el alfabeto de una forma extraña. El secreto de su método se oculta en unas guirnaldas fáciles y «divertidas» en las que se encuentran «escondidas todas las letras».
-Pero ¿en qué consiste su escritura inteligente?
-Las guirnaldas tienen una ligera inclinación hacia el lado derecho porque permite una mayor rapidez a la escritura y grafológicamente significa flexibilidad y conexión con el mundo que le rodea. Cuando el niño domina las guirnaldas le enseñamos las letras sin ninguna dificultad y rápidamente, ya que las ha estado practicando, sin saberlo, en los primeros cuadernos.
Letras convencionales
Besumán desafía a las letras convencionales y a las cartillas tradicionales. Frente a la 'a' que trazan la mayoría de niños -realizada en dos tiempos, primero el círculo completamente cerrado y después el 'rabito' y que revela «pereza, egoísmo, glotonería y poca agilidad mental»- la suya está efectuada de un solo trazo y ovalada. Corresponde, a su juicio, a una personalidad sensible y trabajadora, con facilidad de palabra.
Frente a la 'g' típica, desarrollada en óvalos cerrados denotando «falta de franqueza y simpleza de carácter», la de Besumán refleja gentileza e inteligencia; frente a la 'q' compuesta en tres tiempos -primero el redondelito, luego el trazo vertical y atravesado después por el horizontal y que significa timidez y pereza- su 'q' en forma de uve o pinza transmite dinamismo, sinceridad y extroversión; frente a la 'm' de toda la vida, «con el bastoncito por delante» y exponente de «un yo poco afirmado», Pilar propugna una 'm' invertida, como empiezan a escribirla muchos niños y que aconseja a los profesores no corregir al manifestar «inteligencia y madurez».
Aconseja trabajar de igual manera en la construcción de la 'p'. «En lugar de hacerla en dos trazos y con el palito, se hacen las pinzas y ligeramente inclinada a la derecha. La inclinación fomenta niños más dialogantes, amables, conciliadores y comunicativos». Besumán destierra el uso de letras verticales y en punta por «formar estudiante más egoístas y menos atentos. «Los signos puntiagudos y angulosos siempre generan rencor y agresividad. Hay que evitarlos», advierte.
«Más ágil»
-Pero la escritura cambia a lo largo de la vida.
-Sí. Un niño que escribe rápido es mentalmente mucho más ágil y menos agresivo.
-¿El carácter se puede modificar a través de la escritura?
-Por supuesto. Un pequeño agresivo se puede canalizar con una letra amable. Hay letras con las que podemos llevar a los niños a la agresividad, pero también conducirles a la amabilidad. Hay rasgos del carácter que se pueden prevenir si aprenden desde pequeños a escribir con letras inteligentes.
Besumán no sólo cuida la caligrafía. Recomienda siempre aprender a escribir con rotulador, ya que es muy fácil de «deslizar» sobre el papel, además de más divertido, y con letra grande. Y opina que los profesores nunca deberían tachar lo que escriben sus alumnos creyendo que es una mala letra. Aunque en el caso de Besumán sean muy distintas a las que estamos acostumbrados a ver.





