Ocurrió el hecho el día 1 de enero, recién inaugurado el año 1884, porque como ustedes saben los años, los siglos y los milenios, comienzan a contarse en los años 'uno' y no en los años 'cero', como sostienen todavía algunos 'ceristas' que no quieren dar su brazo a torcer. Pero yo pienso que cada cual puede celebrar el año nuevo cuando quiera, que eso no afecta al calendario. Sigamos.
El tranvía que subía por la calle de la Estación se encontró de pronto con una compañía del regimiento de Zamora, que bajaba por la misma calle. ¿Cómo se resolvió el problema? Pues de una forma que no acabo de entender del todo, porque pienso que la calle era -y lo sigue siendo- suficientemente ancha para permitir el paso de soldados y tranvías, aunque la gacetilla no aclara cuántos eran los soldados, pero me imagino que no iría desfilando todo el regimiento.
Por lo visto, los oficiales de la tropa consideraron que tenían prioridad de paso y como si se tratase de una operación militar, echaron el alto al vehículo que tuvo que detenerse, siguiendo el lema de artillería: el que manda manda y cartucho al cañón. Vean cómo lo relata la gacetilla:
«... El tranvía tuvo que detenerse poco menos que a la fuerza en mitad de la calle, obligado a ello por algunos oficiales de dicho regimiento, que no tuvieron por conveniente dividir la fuerza y dejar pasar al tranvía, como podían y debían haber hecho, pues de lo contario el carruaje estuvo expuesto a algunos percances desagradables».
Y aquí se plantea el «pleito» cuyo veredicto dejo a la consideración del pío lector para que lo dicte según su criterio ¿Quién tiene prioridad de paso, el tranvía o el ejército? Como diría Hamlet, esta es la cuestión. O como diría un castizo, ahí está la madre del cordero.





