
A través de una contundente carta en la que explican los motivos que les han llevado a recurrir la sentencia que permite eludir la cárcel al único procesado, los padres de los pequeños culpan del siniestro al conductor «imprudente», pero también atribuyen una buena porción de la responsabilidad del accidente al Consistorio de la villa y a la Administración foral. «Su desidia ha sido parte de la causa de que Oihane y Aitor no estén ya nunca con nosotros», les reprochan.
El matrimonio continúa su escrito lamentando que no dimitieran los políticos a los que correspondía haber dado respuesta a las incesantes demandas vecinales. «Ibone Bengoetxea -era la edil de Circulación- y Eusebio Melero -diputado de Obras Públicas y ex delegado municipal en el consejo de distrito de Basurto- no estuvieron nunca a la altura de lo ocurrido», acusan. Dos años después del luctuoso suceso, la primera continúa como concejal en el Ayuntamiento y es, además, portavoz del grupo del PNV, mientras que el segundo abandonó la institución foral y ahora es consejero del Tribunal Vasco de Cuentas.
En su misiva, la familia Aginako dedica duras palabras a la Diputación. «Nada hemos sabido de esta Administración desde el accidente. Allá ellos con su conciencia y su responsabilidad. Si las tienen les acompañarán siempre», advierten.
Las críticas contra la entidad provincial contrastan con la actitud que muestran hacia Iñaki Azkuna. «Sí queremos agradecer las disculpas públicas y los detalles privados del alcalde de Bilbao», valoran. El primer edil impulsó una iniciativa para que el Ayuntamiento costease los estudios de la hermana mayor de los fallecidos. Asimismo, visitó recientemente a la pareja de jóvenes, cuando fueron padres de mellizos.
Problema social
La familia Aginako explica también el principal motivo que les ha llevado a recurrir la sentencia: «El fallo afirma que el conductor cometió una imprudencia, y dice que esa imprudencia es leve y no grave. Por ello no le condena por un delito. Parece claro que los jueces todavía no valoran que quien conduce así, cuando, como en este caso, causa la muerte a dos niños, lo que está cometiendo son delitos», sostienen.
Y añaden: «El que muchos conductores sean imprudentes no puede acostumbrarnos a tratar estos casos como casualidades, y darles la importancia de comportamientos leves. Por este motivo, y porque hace falta que la Justicia empiece a dar relevancia a estos casos, hemos decidido apelar».
Los padres de Aitor y Oihane se despiden mostrando su agradecimiento «a todas las personas que nos han apoyado y nos siguen apoyando para convivir con lo ocurrido a nuestro hijo e hija».





