
Las últimas cañerías de fibrocemento -o uralita- fueron colocadas a principios de los ochenta en varias calles de Vitoria, entre ellas las del Casco Viejo. Los fabricantes anunciaron que estas canalizaciones funcionarían sin problemas durante medio siglo, pero el tiempo ha demostrado que, por desgracia, han durado la mitad. «Ya han superado su vida útil y cambiaremos todas las que podamos en función de nuestra capacidad económica», aseguró ayer el presidente de Amvisa, José Manuel Bully.
En verano, y a lo largo de cinco meses, los operarios tomarán las calles Cuchillería, Postas, Olaguíbel y San Prudencio para sustituir los problemáticos canalones de fibrocemento, una operación presupuestada en 333.708 euros. La primera de estas calles servirá de prueba de fuego para renovar toda la red de agua de la ladera este del Casco Viejo. La decisión de empezar por Cuchillería no es un capricho. En esta calle los tubos «alcanzan los 200 milímetros de diámetro, frente a los 150 de otras. Si hubiera una rotura los daños serían muy importantes. Esta actuación es prioritaria», enfatizó el edil socialista.
Esta arteria del Casco Viejo se levantará «entera», algo que no ocurrirá con las restantes. Por ejemplo, los operarios que reforman la Virgen Blanca acaban de sustituir las canalizaciones del tramo de Postas pegado a la plaza. En Olaguíbel, la construcción de parking de la Subdelegación del Gobierno también ha implicado un cambio de redes subterráneas.
Nueve portales afectados
Mientras tanto, las tuberías de fibrocemento siguen engordando su interminable lista de fallos. Un nuevo reventón -y ya van ocho desde octubre- afectó ayer a los vecinos de nueve portales ubicados en la confluencia de las calles Pintor Clemente Apráiz y Pintor Ortiz de Urbina.
La avería fue detectada a las 7.30 y requirió de un «amplio despliegue» de operarios que repararon la rotura a las 13.00 horas de la tarde.
i.cueto@diario-elcorreo.com









