Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Economía

ANÁLISIS
Mal sí, pero ¿cuánto?
25.04.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Estábamos advertidos. Ya sabíamos que el consumo iba a decaer y que la morosidad iba a repuntar. No había otra posibilidad. Cuando la actividad mengua, el paro crece y transforma las alegrías en preocupación, camino de la angustia. Es decir, el escenario no da para más y la gente pospone sus decisiones de compra. Máxime cuando algún 'listo' ha anunciado a bombo y platillo la posibilidad de que los precios de muchos bienes y de algún servicio vayan a bajar en los próximos tiempos. Entonces, ¿por qué razón voy a comprar algo hoy si mañana puede valer menos? Esta es la actitud más peligrosa para el sistema en general, pues conduce directamente a las negras profundidades de la deflación cuya salida es muy compleja.

Un nivel menor de empleo reduce el volumen de las rentas que ya estaban acosadas por los mayores tipos de interés. Menos ingresos recurrentes y más gastos fijos dejan los bolsillos de los ciudadanos tan depauperados como el estómago de Carpanta. Por eso empiezan a no abrir las cartas en las que los bancos reclaman, ahora con cierta acritud, el pago de los créditos concedidos antes con tanta generosidad.

Efectivamente, esta tendencia hacia un menor consumo y una mayor morosidad no puede sorprendernos. Pero no sabemos si el descenso del 30% del primero y el aumento del 3,28% de la segunda es algo puntual y extraordinario o el principio de una saga periódica. Esa es la causa de la zozobra que nos asalta: saber que vamos mal y desconocer hasta dónde llegarán las descontroladas aguas del deterioro económico que nos aqueja.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

Comparte esta noticia

¿Qué es esto?

Vocento
SarenetRSS