
Para demostrar que no hay marcha atrás y a sabiendas de que su decisión encenderá la bronca en algunos tendidos, Evans ha comenzado a entrenarse «para poner el corazón a punto» y convencer al médico que hace tres años le recomendó cortarse la coleta de que pasará el chequeo sin sustos. Que haya decidido ponerse al mundo por montera no evitará que por los 'rayos equis' se vean pasar, como el lance de un capote silencioso, las huellas del 'bypass' coronario que mueve la existencia de 'El Inglés'. Y como unos pitones que lucen como velas en mitad de la noche, se verá también a través de la radiografía esa prótesis en la rodilla izquierda que fue la que terminó de castigar su cuerpo antes de abandonar las corridas. Evans, declarado currista, ya saborea el regreso, pero no con la boca, sino con el recuerdo de las orejas que le han dado sus quites.
'El Inglés' llegó a España en 1963 para asistir a una boda y le llevaron a presenciar una corrida en Granada. Aquello le dejó fascinado, y poco después anunció su intención de hacerse torero. Mató su primer novillo en Montpellier, Francia, a los diecinueve años. No había toreado ni una vaca en el campo y aquella tarde de agosto de 1948 sufrió varias cogidas. La recompensa fue que llamó la atención y le incluyeron en el cartel de la feria del año siguiente, un día antes de que los aficionados llegaran para ver a 'El Cordobés' y 'El Viti', las figuras del momento.
Pero el muchacho no triunfó y el sueño de la fama se desvaneció un tiempo. Ya de adulto quiso volver a demostrar que «un inglés podía llegar a ser un buen torero». Acabó tomando la alternativa a los 43, porque ya le daba «vergüenza hacer el paseíllo junto a chavales de 18». Casi todas las faenas las ha hecho en la plaza de Benalmádena, donde hace ahora ocho años un empresario quiso darle su oportunidad. Desde entonces, ha toreado con éxito en España, México y Venezuela. Ahora busca contratos en Perú, Colombia y Ecuador, países donde se las verá en los ruedos con compañeros como Rafita Mirabal, 'El Niño Maravilla', que a sus once años tiene la espada y el capote como juguetes preferidos.
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