
Esta fractura será visible en el nuevo Parlamento que hoy terminará de configurarse tras la celebración de la segunda ronda de las elecciones del 14 de marzo. Un total de 8.000 colegios abrirán sus puertas, más de la mitad en el distrito de la capital, para que los ciudadanos elijan los 82 últimos escaños de una cámara compuesta por 290. El octavo Majlis-e Shura-ye Islam de la república islámica, la única institución, junto al presidente y el Consejo de Expertos, que se elige por voto popular, tendrá un marcado carácter conservador tras los resultados de la primera vuelta, en la que los reformistas, que sufrieron la descalificación previa del 40% de sus listas, apenas tuvieron protagonismo.
Presidente cuestionado
Superado el duelo con los seguidores del ex presidente Mohamed Jatamí, la lucha actual se dirime entre conservadores radicales, partidarios de Ahmadineyad, y moderados, seguidores de líderes como el ex negociador nuclear Ali Lariyani. El caballo de batalla principal entre ambas tendencias es la controvertida forma de gobernar del actual presidente y la crisis económica que sufre el país. En esta pugna, Ahmadineyad parece haber perdido en las últimas horas a uno de sus más fieles baluartes, el máximo representante de la Cámara alta y consuegro del líder supremo, Gholamali Haddad Adel. El jefe del Estado ha amonestado públicamente al presidente del Parlamento por un malentendido provocado por unas leyes aprobadas en la cámara, que posteriormente no recibieron su visto bueno.
Ahmadineyad ha destacado desde su llegada al poder en 2005 por sus polémicos discursos. Para el último eligió la ciudad sagrada de Qom y ante miles de seguidores acusó a «agencias y organizaciones gubernamentales de tener relación con grupos mafiosos» y ser las causantes de la crisis. Apuntó muy alto y, según la agencia oficial Irna, pidió la ayuda de Dios y del pueblo para «cortar las manos a los que las meten en las arcas públicas».
El dirigente ultraconservador lamentó que «bandas criminales, personalidades con mucha influencia y largas manos con poder en el Ejecutivo y en el Legislativo» le impiden llevar a buen puerto la lucha contra la corrupción. No dio nombres, ni datos, pero algunos cargos aludidos como Mohamad Niazi, al frente del cuerpo de inspectores y responsable de la investigación de este tipo de casos, dijo «no tener constancia de la existencia de esas mafias».
Ali Saidlu, vicepresidente para asuntos ejecutivos, tomó el testigo de Ahmadineyad para declarar que «el Gobierno arreglará las negligencias de los antecesores a base de cirugía en materia económica. Hoy el pueblo grita contra la discriminación y la aristocracia de los altos cargos de antes».







