El resultado final de la votación no causó sorpresa. En círculos políticos se era consciente desde hace semanas de que había escasas posibilidades de que la moción saliera adelante. Pero sí sorprendieron las posiciones de algunos de los partidos con representación en el Ayuntamiento guipuzcoano. EB-Zutik decidió dividir su voto, consciente de que el texto estaba condenado al fracaso. Más chocó, sin embargo, la abstención del PP, que fue duramente criticada por los socialistas.
La sesión plenaria se prolongó dos horas en un ambiente de tensión. Decenas de simpatizantes de ANV ocuparon gran parte de la sala de plenos con carteles en favor de la independencia, mientras otros se concentraban en la plaza, fuera de la Casa Consistorial. Asimismo, estuvieron presentes dirigentes del PSE como Jesús Eguiguren o Rodolfo Ares; y de EA, como Rafa Larreina. La llegada de la alcaldesa fue ovacionada con gritos de 'Aupa Ino' o 'ANV aurrera'. Un grito de 'Isaías gogoan zaitugu' (Isaías te recordamos), fue inmediatamente ahogado por la consigna 'Zuek faxistak zarete terroristak' (Vosotros fascistas sois los terroristas).
La primera intervención de Galparsoro fue para pedir silencio y explicar los dos puntos del orden del día y la forma de llevar a cabo la votación. Toda la sesión se dedicó a la presentación de mociones de unos y otros partidos, que fueron sucesivamente rechazadas. Contra todo pronóstico, gran parte de las intervenciones, en lugar de referirse en exclusiva al desmarque de la violencia que se exigía a ANV, se emplearon para profundizar en las filias y fobias que las distintas fuerzas políticas se profesan. En este sentido, fueron constantes los rifirrafes entre el PSE y el PP. Los aeneuvistas focalizaron sus críticas más en el PNV que en los socialistas.
Los ediles de EB-Zutik mantuvieron su autonomía local y, en contra de la opinión de la dirección de su formación, no respaldaron la moción, como habían anunciado. A lo largo de una extensa exposición en la que explicaron el sentido de su voto, asumieron las consecuencias que éste les puede acarrear y defendieron una consulta popular para que sean los propios vecinos quienes se pronuncien sobre la reprobación o no a la actitud de ANV.
Quitarse el disfraz
PNV y PSE se negaron a tratar la moción por puntos como solicitó EA porque, en su opinión, «se desvirtuaría». El portavoz jeltzale recalcó que el atentado contra Isaías Carrasco fue «contra toda la sociedad», al tiempo que instó a la izquierda abertzale a defender sus ideas a través de la política y «nunca con la violencia». Los socialistas lamentaron que ETA haya «conseguido sus propósitos: matar, que no se condenen sus atentados y dividir a los demócratas». En este contexto, reprocharon al PP que haga un uso partidista del terrorismo. La portavoz del PP calificó la moción de «light» y «oportunista», mientras que Rafa Larreina (EA) justificó la abstención de su partido como «protesta al circo que se ha montado».
Las distintas intervenciones de ANV, una de ellas en castellano «para que luego no se nos manipule», no aportaron ninguna novedad a su discurso. Consideraron las mociones como «otro instrumento represivo» que va «en contra de la voluntad popular» y cargaron con especial virulencia contra el PNV, a cuyos dirigentes «agradecemos» que se «hayan quitado el disfraz» con sus últimos posicionamientos en torno a la moción. Asimismo, acusaron a jeltzales y socialistas de utilizar Mondragón como rampa para las elecciones autonómicas. La alcaldesa apeló al diálogo y la autodeterminación como fórmula para «solucionar el conflicto».
Cuando llegó el turno de ruegos y preguntas y un ciudadano tomó la palabra, los socialistas abandonaron el salón de plenos bajo insultos y algún forcejeo. La salida de los ediles de ANV fue jaleada por sus seguidores. En Villaba, donde ayer se trataba una moción parecida a la de Mondragón, los ediles aprobaron la iniciativa.










