
El límite de las aguas jurisdiccionales se encuentra en las 200 millas (370 kilómetros). «No es una orden que se haya transmitido directamente a los buques, pero lo dicta el sentido común para garantizar la seguridad teniendo en cuenta que las acciones de piratería cada vez se cometen a mayor distancia», apuntó Julio Morón, gerente de la OPAGAC.
El buque bermeotarra apresado el pasado domingo por los piratas se encontraba aproximadamente a unas 250millas de tierra (463 kilómetros) en el momento del asalto. La decisión de alejarse más acarreará muy probablemente importantes pérdidas económicas para el sector, ya que la costa somalí es «una de las más ricas de la zona en túnidos. Esto es un contratiempo más», recalcó Morón.
Las capturas en el Índico registraron el pasado año un importante descenso. La media se situó en 2006 entre las 8.000 y 10.000 toneladas por barco, pero se redujo prácticamente a la mitad en 2007 (5.000 toneladas). «Fue por una cuestión puramente cíclica», explicó el gerente de la OPAGAC. Sin embargo, ese retroceso provocó que varias empresas optasen por trasladar algunas embarcaciones al Pacífico y al Atlántico.
«Nuestra asociación ha pasado de contar con una docena de barcos en el Índico a tener sólo ocho en estos momentos», informó Morón. La ampliación del perímetro de seguridad hasta las 350 millas y el continuo encarecimiento del combustible repercutirán también en el precio final del producto. Llenar los tanques de un atunero puede costar entre 800.000 euros y un millón cada 45 días. Ése es el periodo que una embarcación pasa en alta mar por término medio antes de regresar a puerto para descargar el pescado.
Puertos base
«El pasado año fue desastroso en el Índico. Algunos barcos no pescaron ni para cubrir gastos. Sólo la red que llevan cuesta más de 600.000 euros y tiene una duración máxima de seis o siete años», indicaron en una de las empresas bermeotarras destacadas en la zona.
Pese a todo, los atuneros no se plantean la posibilidad de renunciar a los caladeros del Índico, ya que representan alrededor del 60% de su producción. «Es imposible, los océanos están muy ajustados», aseguró Morón. En su opinión, una de las soluciones para garantizar la seguridad de los pesqueros pasa por la coordinación de los buques de guerra que patrullan por la región.
«No es un problema que afecte sólo al sector pesquero. Ya existen fuerzas de varios países en la zona: buques americanos en el Golfo Pérsico; franceses y españoles en el Mar Rojo», subrayó Julio Morón.
En la actualidad, la flota vasca del Índico está compuesta por un total de 22 atuneros que trabajan, bien 'con pescado a flote', bien 'con objetos'. Los puertos en los que descargan las capturas son la isla de Mahé (Seychelles), Mombasa (Kenia) y Antsiranana (Madagascar). En esta última dársena es donde se efectúan, además, las reparaciones; habitualmente entre los meses de abril a julio.







