
Larrañaga contestaba ayer, de esta manera, a una iniciativa del socialista Jesús Loza, quien reclamó «algún tipo» de control en campos de golf como el proyectado Labastida, vinculado a una operación urbanística y en fase de revisión, después de que el Ejecutivo vasco haya pedido una modificación al ocupar suelo protegido por su valor ecológico.
El político socialista reconoció que es «muy difícil» afrontar «embestidas de promotores» en pueblos pequeños, al tiempo que anunció que «no estamos ni a favor de los campos de golf ni en contra. Creemos que se deben establecer unos criterios de planificación porque son infraestructuras que utilizan suelo y necesitan agua. Nos preocupa la Rioja Alavesa porque un paraíso se puede convertir en un bosque de adosados».
Loza se refirió en concreto al proyecto de Labastida que, dijo, «tiene la apariencia de un convenio urbanístico. Se recalifica el terreno y la promotora se hace con el terreno y el campo de golf- Luego se ha demostrado que los principales beneficiarios son los propietarios de los terrenos, lo que ha provocado un clima de serio enfrentamiento en el pueblo».
Zonas de protección
La consejera nacionalista, sin embargo, insistió en que el País Vasco dispone de un modelo de ordenación territorial global «que regula los usos del suelo». Además, se refirió al plan territorial parcial de la Rioja Alavesa, aprobado en diciembre de 2004, que establece la imposibilidad de ubicar campos de golf en zonas de especial protección y la adecuación de estos proyectos a los recursos hídricos. «Entiendo que estos elementos son suficientes y adecuados. No es necesario una regulación específica», enfatizó.









