Aunque hasta ahora diversos despachos de abogados y empresas de Londres han actuado como mediadores en la resolución de secuestros de barcos, la existencia de un mayor control en Europa sobre los movimientos financieros vinculados al terrorismo parece haber desviado la resolución de los casos hacia los Emiratos Árabes Unidos.
Es un lugar apropiado, dado que en Dubai existe una importante comunidad somalí. Doscientas empresas están registradas en el Consejo Somalí de Negocios del emirato árabe, que vive un tiempo de gran prosperidad económica. El sistema informal de transferencias económicas en el mundo islámico, 'hawala', facilita las transacciones.
Los envíos de dinero desde Dubai tienen una importancia decisiva en el sostenimiento de la economía somalí e incluso la moneda del país africano se acuña en el emirato. Y en ese entramado se han producido casos como el del banco Al Barakat, que fue incluido en la lista negra de la ONU tras el 11-S por ser utilizado supuestamente por grupos terroristas islamistas.
Existen precedentes que sitúan a Dubai como centro de resolución de conflictos de la zona. En 2005, armadores griegos que sufrieron el secuestro de uno de sus petroleros en aguas de Somalia pagaron allí un rescate de 650.000 dólares. La captura del 'San Carlos', obligado a fondear frente a Eyl, en Puntland -una de las bases de operaciones de los piratas-, es un ejemplo único por el nivel de conocimiento sobre la resolución del caso.
Una investigación del 'Khaleej Times', periódico de los EAU, reveló que los armadores griegos tuvieron que entregar el dinero en metálico y en pequeños paquetes a unos abogados británicos en un hotel de Dubai. La liberación del carguero se produjo después de que estos hicieran llegar el dinero a una mujer somalí.
Pólizas para mediadores
Organizaciones como la Oficina Marítima Internacional (IMB), con sede en Londres, o el Programa de Ayuda a Marinos (SAP), de Mombasa (Kenia), ayudan voluntariamente a los armadores en situaciones de secuestro. Pero rehusan informar sobre los detalles con el objetivo de salvaguardar la vida de los afectados.
La compañía danesa Svitzer, que sufrió el secuestro de uno de sus remolcadores en Somalia el pasado febrero, confirmó ayer a este periódico su política de no desvelar ningún dato sobre el proceso que condujo a la liberación del barco. Informaciones han cifrado el rescate en 450.000 euros.
La preocupación por los secuestros aumenta en toda Europa. Esta semana, la Asociación de Armadores Daneses mantuvo una reunión con Suzane Williams, ex jefe de la unidad de secuestros de Scotland Yard, que actúa ahora como consultora de una aseguradora. El sector comienza a plantearse la posibilidad de incluir en las pólizas de seguro el pago de los servicios de mediadores especializados en estas situaciones.







