
EL PROYECTO HEMEN
«Muchos se quedan en la calle y eso es una realidad», lamentó Iosu Murgia, de Aralar. «Den una vuelta por debajo del puente de San Francisco y verán chavales de 18 a 20 años», propuso a los apoderados. Imágenes como ésta llevaron a las asociaciones Izangai, Goiztiri, Cáritas, Cear, Fundación Ellacuria y Elkarbanatuz a poner en marcha el proyecto Hemen en octubre de 2007.
Los jóvenes llegan «desorientados», a menudo sin la documentación en regla y con un precario castellano. Las asociaciones quieren que ellos sean «protagonistas» de su proceso de integración, pero la realidad les ha demostrado que antes de abordar este objetivo «es necesario un gran esfuerzo para cubrir sus necesidades más básicas: alojamiento, comida, salud y limpieza». Esta es una de las conclusiones del informe elaborado por los responsables del programa, que recoge su actividad hasta febrero de este año.
En estos cinco meses han atendido a 57 jóvenes, el 80% procedentes de Marruecos. Más de la mitad había pasado por los centros forales de Artxanda y Arcentales, en los que sólo se ofrece atención básica sin programas educativos. 24 todavía no se han empadronado. La mitad de estos chicos frecuenta los comedores sociales y 17 han dormido en la calle. En la actualidad, hay dos que lo siguen haciendo, otros dos figuran como desaparecidos y cuatro están fuera de Vizcaya. La mayoría ha encontrado un techo en habitaciones (26), albergues o pisos de acogida.
Hablar con la familia
Las asociaciones cuentan con el apoyo de la dirección de Inmigración del Gobierno vasco y ponen dinero de su bolsillo. Les facilitan tarjetas de teléfono con seis euros al mes para que hablen con su familia. Cear ofrece una primera ayuda de 250 euros para el gasto de las habitaciones, que Cáritas también ayuda a costear. También les dan productos de primera necesidad y dinero para comprar comida, ya que en diciembre «se colapsaron los comedores sociales». Quienes no disponen de tarjeta sanitaria acuden a Médicos del Mundo o al servicio de Urgencias. El área jurídica se encarga de solicitar los permisos de residencia.
Una vez cubiertas las necesidades básicas, la gran apuesta del proyecto Hemen es la formación, con programas de alfabetización, centros de iniciación profesional y talleres. En estos meses se ha conseguido que «jóvenes que estaban abocados a la exclusión social hayan iniciado un itinerario de integración», aunque ninguno de estos procesos «se ha cerrado completamente». Ahora trabajan directamente con 36 chicos y hacen seguimiento de casos «que han sido derivados a otros recursos». En el informe subrayan que «el volumen de trabajo va en aumento cada día», lo que requiere un mayor número de trabajadores y más recursos materiales.
La propuesta que Aralar presentó ayer en las Juntas insta a la Diputación a apoyar «técnica y económicamente este proyecto». Algo en lo que todos los partidos estuvieron de acuerdo. De esta forma se respalda un proyecto «diferente» y «complementario» a Mundutik Mundura, que atiende a 80 jóvenes en pisos donde se reduce progresivamente la presencia de educadores. El diputado de Acción Social, Juan María Aburto, recordó que este programa ha sido elogiado por el Ararteko y que no puede atender una demanda ilimitada porque el departamento está «desbordado». Los grupos políticos destacaron el «excelente» trabajo que realizan las asociaciones. «Los 18 años no se deben plantear como un límite, sino como un punto de inflexión, concluyó Iosu Murgia.





