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VIZCAYA
«La muy ladina me besuqueaba mientras me metía mano al bolso»
Una víctima de un robo de 4.500 euros del bolso cuenta cómo una joven la encandiló
26.04.08 -

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«La muy ladina me besuqueaba mientras me metía mano al bolso»
CONSEJO. Un policía local anima a la víctima del robo a que vaya a denunciar a comisaría. / L. CALABOR
Mari Carmen, nombre ficticio de la protagonista, sacó ayer por la mañana 5.000 euros de su cartilla en una sucursal de la Gran Vía de Bilbao. Tenía pensado ir a El Cortes Inglés pero, cuando pasaba por el escaparate de Zara, un chaleco llamó su atención y «entré a echar un vistazo», cuenta la mujer, bilbaína «de toda la vida», de 75 años. Eran las once y media de la mañana. Mientras examinaba la prenda, una joven «de pelo largo y muy negro, cara larguirucha, chamarra blanca y falda o pantalón negro» se le acercó. «No hablaba bien español, calculo que era extranjera, y se me pegaba mucho, me besaba. Al principio pensé que estaba mal de la cabeza».

La muchacha le pidió un donativo para una asociación de minusválidos y, ante el interés que mostraba la señora, comenzó a hacerle arrumacos, o eso pensaba ella. «De repente, me di cuenta de todo. La muy ladina me besuqueaba mientras me metía la mano al bolso», admite la mujer, que se llevó un gran «disgusto».

Mari Carmen se percató entonces de que la cremallera del bolso estaba abierta y de que le había robado un billetero que llevaba dentro y gran parte del contenido del sobre que le dio el banco. Cuando la mujer fue consciente de que la robaban, «me separé; ella salió corriendo y desapereció. 500 euros se quedaron colgando». Fue lo único que le dejó.

«Me fastidia muchísimo que haya gente que se dedique a esto. Me he quedado asombradísima, yo pensaba que era cosa de beneficencia», confiesa la mujer después de que la Policía le desvelara que este tipo de estafas son más cómunes de lo que ella pensaba. «Me he disgustado mucho, era una gran cantidad de dinero».

Aturdida e impotente, Mari Carmen se dirigió a una cercana patrulla de la guardia urbana apostada «en la casa de la Sota». Los agentes, «muy amables», le indicaron que lo mejor que podía hacer era acercarse hasta el antiguo «cuartel de Garellano» a presentar una denuncia. En la comisaría, los agentes le mostraron unas 50 fotografías de mujeres fichadas para ver si reconocía a la ladrona. «Había una que se parecía», pero no la identificó con total certeza.

«Mira que si no era»

La Unidad de Investigación de delitos de la Policía Municipal de Bilbao sospechaba de una de las jóvenes a las que había identificado, aunque la descripción de la víctima era demasiado vaga como para imputarle el delito, indicaron fuentes de la investigación. Una vez en su casa, Mari Carmen no hacía más que darle vueltas a la cabeza. «Mira que si he dicho una que no era», admitía preocupada.

La mujer ya fue víctima de un robo similar hace meses. «Me ocurrió una cosa parecida en Licenciado Poza», dice. Salía del banco de extraer 1.000 euros para comprar un juguete a uno de sus sobrinos y olvidó cerrar la cremallera del bolso. En aquel caso, no tiene ninguna duda de que los supuestos ladrones la observaron desde que salió de la oficina bancaria y fueron a por ella.

La Policía advierte de que por la ciudad deambulan delincuentes que se dedican a vigilar a los usuarios de bancos o cajeros automáticos y, cuando 'huelen' que pueden conseguir un buen botín, dan el golpe. Este tipo de consejos, sin embargo, no terminan de cuajar en algunos confiados ciudadanos.
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