
Como fruto de aquel movimiento, nació una organización que estableció un rígido control -quién está autorizado a entrar en el puerto y quién no-; las tarifas y también las condiciones de los servicios. Unas lunas rotas y algunas amenazas han servido desde entonces para poner las cosas en su sitio cuando no se cumple la 'primera parte contratante'.
En 2005, el Gobierno vasco asumió el liderazgo en el intento de desmontar este cártel, que ha actuado siempre como una losa en el crecimiento de la competitividad del Puerto de Bilbao. Con más voluntad que acierto -casi nadie entendió por qué el Ejecutivo asumía el protagonismo en un asunto que debía haber correspondido a los responsables del Puerto-, el Gobierno encargó estudios, organizó reuniones a múltiples bandas, levantó acta de la existencia de irregularidades y comenzó a aplicar la estrategia del 'palo y la zanahoria'.
En el capítulo del 'palo' presentó una denuncia ante la Fiscalía y puso a trabajar a la Ertzaintza, que desarrolló una investigación plagada de errores de bulto. El sumario, que se saldó en un principio con 19 detenciones ordenadas por el juez Del Olmo desde la Audiencia Nacional, dormita en estos momentos en el despacho del magistrado Fernando Grande-Marlaska. No es descartable que se reactive en algún momento.
Muchas 'zanahorias'
En el lado de la 'zanahoria', el Departamento de Transportes nombró un 'comisionado para la competitividad del Puerto de Bilbao', Rafael Puntonet, encargado de sondear a las numerosas partes implicadas y de establecer un proceso de negociación. Las instituciones, los estibadores y consignatarios y las empresas de transporte que realizan la contratación de las cargas estaban completamente de acuerdo en el diagnóstico del problema e incluso en las posibles soluciones.
Tres años de 'zanahorias' con 'label público', sin embargo, no han servido de nada. Los transportistas agrupados en las organizaciones Sintrabi y Egas conservan intacto su deseo de mantener las cosas como están y sostienen el pulso que le han echado a la Administración y del que, por el momento, resultan claros vencedores.





