
Fue una recepción oficiosa -la oficial es hoy- donde el peneuvista Xabier Agirre hizo las veces de anfitrión en la que fue su primera Retreta. «Estoy muy ilusionado. Lo que siento no se puede describir con palabras», confesaba. Arropado por su esposa, Mari Paz Garagalza, departió con amabilidad con todos los presentes, que un año más, fueron muchos. El lehendakari, Juan José Ibarretxe, -quién volvió a mostrar sus preferencias por los perretxikos en lugar de los caracoles- llegó con puntualidad británica junto a su mujer, Begoña Arregi. Le acompañaron los consejeros Javier Balza y Gonzalo Sáenz de Samaniego.
Allí estuvieron el presidente de las Juntas Generales, Juan Antonio Zárate, el todavía delegado del Gobierno central, Paulino Luesma, o el alcalde de Vitoria, Patxi Lazcoz. Cómo no, tampoco faltó el que durante ocho años años fue el diputado general, Ramón Rabanera, que asistió junto al presidente del PP en Álava, Alfonso Alonso. Entre las ausencias, brilló la del pregonero, Josean Querejeta -quizá aún esté abroncando a su jugadores por la derrota ante el Cajasol-.
Diputados, junteros, ediles del Ayuntamiento... La lista de invitados apenas varió un ápice de la del pasado año, cuando populares, socialistas y nacionalistas vivieron una Retreta con las urnas a la vuelta de la esquina. Más bien, lo que hubo fue un cambio de roles. Ex diputados que ahora son procuradores, ex junteros que ahora son diputados... Los portavoces del PP y el PSE en la Cámara, Javier de Andrés y Txarli Prieto lideraron la numerosa representación de sus formaciones.









