LOS DATOS
LOS DATOS
Por la mañana se les pudo ver trajinar en las inmediaciones del palacio de Katuja afanándose para dejarlos perfectos porque «tienen que estar bien limpios para que salgan bien», según uno de los autores. Y menos mal que desde hace algún tiempo, los miembros de Rakataplá pueden comprar los caracoles en La Rioja porque todavía hacen bromas recordando sus viajes hace quince años, cuando iban a buscarlos a Urdaibai, Altube o a los pueblos de alrededor. «Aquello nos costaba un trabajo enorme», recordaba Josemi Bilbao, miembro de la peña.
Los caracoles permitieron repartir quinientas raciones en la inmensa cola que se formó poco después del mediodía para degustarlos. El trabajo mereció la pena porque algunos resolvieron la comida del domingo con unas cuantas cazuelitas con las que se chuparon los dedos. La organización detectó la ausencia de gente como consecuencia del 'puente', pero, a pesar de todo, no quedó ni un caracol de muestra.
Concurso
Más caracoles se pudieron encontrar en el concurso gastronómico. Los cocineros llegaron sobre todo desde Álava y Vizcaya para competir en una cita ineludible para algunos txokos. El misterio de unos buenos caracoles es la salsa, según los expertos, y precisamente en salsas hubo variedad, aunque todas tuvieron un denominador común: su apellido vizcaíno, con abundancia de pimiento.
El jurado tuvo que esforzarse para decidirse por una u otra, porque cada una tenía su peculiaridad. Finalmente, el premio fue a parar a las manos de Ángela Marañón, que se alzó con el triunfo por segundo año consecutivo. Estuvo acompañada por otros dos llodianos, Unai Unzaga, que obtuvo el segundo premio. y Carrasco. en tercer lugar. La clasificación estuvo disputada porque se presentaron once concursantes.
La tamborrada, que también organizó Rakataplá contó con la presencia de medio centenar de personas, que suelen ser fieles a la cita con el patrón alavés. Por segundo año, la retreta se adelantó para congregar a más público en las calles y la comitiva recorrió el centro de Llodio al son de la retreta después de haber ensayado durante dos meses en los bajos del Ayuntamiento viejo para que todo saliera perfecto.









