
«Lo ideal es visitar museos a los que podemos volver con facilidad, como un recreo en medio del ajetreo ciudadano, de forma que un día vamos a ver tres o cuatro obras y otro día volvemos a contemplar otras; se puede muy bien aprovechar los días de acceso gratuito que la mayoría de los museos tienen. Ver lo que se quiere ver de verdad es una experiencia muy distinta», coincide el director del Artium, de Vitoria, Javier González de Durana, al frente de un museo de tamaño entre pequeño y mediano que no debe dar lugar a problemas de cansancio.
Los Museos del Prado y Reina Sofía, de Madrid, donde es abultadísima la lista de colectivos con acceso gratuito, también ofrecen abonos anuales a 36 euros que permiten volver al museo cuando se quiera.
En el Prado, los grandes aficionados, gentes que vuelven una y otra vez al museo, lamentan las colas que se forman de un tiempo a esta parte; más los domingos, día de acceso gratuito; lo que hace que cueste entre 20 minutos y una hora acceder a las instalaciones. Demasiado.
La entrada concertada con día y hora, lo mismo que el carnet de amigo, dan acceso exclusivo en éste y en todos los museos sin tener que guardar cola. De todas formas, con el Nuevo Prado la entrada se ha agilizado. «Ahora mismo no tenemos cola», asegura al teléfono Marina Chinchilla.
Las Juntas de Vizcaya aprobaban el 18 de febrero, a propuesta del PP, el ensayo de una modalidad de entrada válida para dos o más días en los principales museos del territorio, también el Arqueológico y Etnográfico Vasco, todos en Bilbao. Entre otras cosas, se piensa en que esto puede invitar a los visitantes a quedarse más de un día en la Villa. La medida aún no ha comenzado a probarse.
En el Guggenheim, el museo más caro de toda España, y en la mayoría de los centros funciona la entrada válida para cada jornada, de forma que se puede salir y volver a entrar en el mismo día; la entrada para varias jornadas sería una novedad; algo a priori con bastante sentido.







