El zaguero alavés, tras superar el mal de manos que le asoló a primeros del mes de abril, ha recuperado su confianza y se ha erigido en uno de los zagueros más competentes de la promotora de los Vidarte. La cátedra, que es la que marca en los frontones el devenir de las apuestas, le tiene un cierto respeto cada vez que juega.
La tarea de hoy no será un camino de rosas. Miguel Capellán se crece en este tipo de confrontaciones y Pascual, con sus altibajos a cuestas, si saca su pegada a relucir es un contrario muy peligroso.





