
Consecuentemente, su vuelta a la actividad era recibida como agua de mayo en el Alavés, más si cabe después de que el encuentro del día anterior contra el Elche en Mendizorroza había traído otra escabechina para desgracia de la zaga albiazul: Gaspar se ganó la expulsión por dos amonestaciones y hoy será castigado y Coromina se lesionó. Así, una vez más, a José María Salmerón se le plantea un encaje de bolillos. A día de hoy, y en espera de acontecimientos, sólo cuenta con un central de nómina (Tarantino) y ni siquiera dispone de útiles para formar una defensa de cuatro. Sólo tiene a otros dos defensores específicos, Edu Alonso y Calderón. Mientras, Mateo y Ángel siguen sus respectivos procesos de rehabilitación.
El tono de la voz delataba ayer a Pablo Casar. La conversación arrancó con una confesión. «Estoy un poco agobiado». Y se cerró con una disculpa. «No me pillas en mi mejor día». Y todo porque quiere jugar, ve que el Alavés le necesita ante la plaga que asola a los guardianes del área y, sin embargo, su curación se demora y teme que el domingo, con la salida al campo del Xerez, tampoco sea el día de su ansiado retorno.
«Ando con problemas. No he tenido buenas sensaciones», significó Pablo Casar, para quien la mañana en Ibaia empezó con «toda la ilusión del mundo» y acabó en la consulta del doctor y los fisioterapeutas para ser tratado. «Por mí no va a quedar. Voy a hacer todo lo posible por jugar», pero nadie lo puede garantizar. La semana promete ser larga para el de Cabezón de la Sal.
«Por el buen camino»
Ya que por ahora no puede aportar al Alavés lo que él quiere y el conjunto reclama, a Pablo Casar la satisfacción se la proporciona el colectivo. El 2-0 del domingo le reconfortó. En realidad, «los dos partidos contra el Elche han sido de lo mejor de la temporada», resumió. La primera parte del último choque fue «muy buena» y en la segunda «al equipo le tocó apechugar con todo: expulsión, lesión, cansancio». «Es para estar orgulloso del rendimiento del equipo y dio gusto ver Mendizorroza entregado. Fue un partido muy bonito. Se ve que la gente se deja la piel. A este equipo no se le puede reprochar nada», insistió el defensa lastimado en descargo del vestuario.
«Vamos por el buen camino», pronostica. «Ahora tenemos que ir a ganar al Xerez. Una segunda victoria nos ayudaría a despegarnos, pero un empate tampoco sería un mal resultado». Sea lo que fuere, prohibido perder. «Otros equipos que están abajo andan fuertes y suman. La tabla está apretada. No hay que descuidarse», alerta.





