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La Vuelta se siente «cómoda como plataforma» para jóvenes valores
Iglesias sostiene que «ésa es la filosofía con la que trabaja la ronda», al disponer de recursos económicos limitados Karpets, Serrano o Vicioso se reivindicaron en la prueba
29.04.08 -

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La Vuelta se siente «cómoda como plataforma» para jóvenes valores
FUNCIÓN. La cita riojana se ha convertio en un excelente trampolín para las promesas, algunas de ellas apenas conocidas. / SERGIO ESPINOSA
La Vuelta a La Rioja abandona la estela de los años ochenta y noventa, período en el que dio acogida a algunos de los mejores ciclistas del panorama internacional. Desde Marino Lejarreta a Juan Fernández, Eduardo Chozas, Iñaki Gastón, Paco Antequera, Raymond Dietzen, Fede Echabe, Alfonso Gutiérrez, Laurent Jalabert, Abraham Olano y, por encima de todos, el mítico Miguel Induráin.

La Vuelta asume las consecuencias de la profunda reestructuración que ha vivido el calendario internacional y se decanta por la otra versión que, aunque el paso de los años impidan verlo con absoluta nitidez, también convivió con aquella etapa dorada en la que su localización en el calendario de la UCI la convertían en el mejor inicio para quienes preparaban el Tour y el mejor cierre de programación para quienes ya hacían las maletas para el Giro.

Aunque cueste creerlo, la ronda riojana constituyó un excelente trampolín para jóvenes valores, algunos apenas conocidos, y a esa oscura, pero decisiva función decide dedicarse por completo.

No es nada nuevo. Cuando Mikel Zarrabeitia se adueñó de la prueba en la cima de la Cruz de la Demanda no dejaba de ser sino una apuesta de futuro de Javier Mínguez, entonces al frente del Seguros Amaya; cuando José María Jiménez hizo lo propio enterrando a Alex Zulle en la ascensión a Moncalvillo, su nombre se situaba a remolque de Induráin, pero recibió en La Rioja un auténtico espaldarazo.

Desde el 2000, confirma el repaso al historial de la carrera, no ha hecho sino abrir las puertas a la siguiente generación: Perdiguero y Vicioso aparecieron en escena ese mismo año con un duelo titánico en las llegadas; Torrent otorgó un triunfo vital al Paternina camino de las Olimpiadas en las que logró una medalla de plata; Karpets ganó, en pleno proceso de formación, para ser en 2004 el mejor joven del Tour; y Ricardo Serrano y Plaza, se sumaron a la fiesta confirmando las expectativas que generaban.

Plataforma de lanzamiento, en fin. «En ese contexto», reconocía el presidente del club logroñés, Francisco Iglesias, «nos movemos cómodos porque es la filosofía con la que funciona la Vuelta a La Rioja. Primero», reconoce, «porque no disponemos de presupuesto para realizar mayores esfuerzos y, segundo, porque nos convierte en un buen escaparate, ofreciendo a los aficionados carreras tan disputadas como la de este año en la que no se ha decidido nada hasta el último paso de meta».

El director general de la ronda entiende que esta forma de concebir la prueba hace «más asequible» la programación de la ronda aunque, no obstante, considera imprescindible «reflexionar». Durante la jornada del sábado hubo «numerosos contactos con patrocinadores y organizadores» en los que el club extrajo «muchas pautas a la hora de localizar recursos y reorientar esfuerzos». Cubrir los costes que genera la organización de la Vuelta se hace cada día más cuesta arriba.
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