
Según el hecho relevante enviado por la empresa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el aplazamiento se plantea «sine die», ya que la compañía subrayó que sus objetivos se pueden alcanzar por ésta «o por otras vías», que se analizarán más adelante.
De esta manera, añadió Itínere, todos los mandatos y solicitudes de suscripción formulados hasta el momento -tanto por pequeños inversores como por los grandes, denominados institucionales- quedan anulados. Así, no existe obligación alguna de pagar para quienes hubieran pedido acciones de la sociedad.
Según algunas fuentes, los planes de la concesionaria -que con su salida al mercado buscaba dinero fresco con el que afrontar nuevos proyectos- se han visto frustrados al no haber convencido en forma suficiente a los institucionales, a los que se había reservado el 65% de los títulos de la oferta. Los pequeños ahorradores, por el contrario, habrían cubierto las expectativas de la empresa.
La Oferta Pública de Venta (OPV) de Itínere ya nació 'tocada', puesto que la compañía redujo a la banda más baja de entre las esperadas los precios a los que vendería sus acciones. El mercado no está para alegrías y la experiencia de la última OPV -la de Criteria, que salió el pasado octubre y en lo que va de año pierde un 15%- aconsejaba salir con una posición poco ambiciosa. En su comunicado, la compañía agradeció a todos los inversores, «el interés y la confianza que han depositado en la compañía y en su proyecto». El caso de la concesionaria no es excepcional, pues otras empresas han preferido guardar en un cajón el proyecto de la salida a Bolsa hasta encontrar, sencillamente, un momento mejor.





