La entrega tampoco es posible, además, porque, después de analizar las demandas presentadas por los jueces argentinos, los magistrados de la Audiencia Nacional han concluido que los delitos de los que se le acusa ya han prescrito, por lo que su responsabilidad penal se ha extinguido.
Isabelita Perón, el sobrenombre con el que es conocida, fue la presidenta argentina entre 1974 y 1976 a la muerte de su esposo y vive en Madrid desde 1980, cuatro años después del golpe militar que la apartó del poder. Los tribunales argentinos pretendían juzgar a Martínez en dos procesos diferentes. El primero trataba de depurar su responsabilidad en el secuestro, torturas y desaparición en 1976 de dos jóvenes izquierdistas. La segunda causa perseguía su posible responsabilidad en los crímenes y torturas cometidos por la banda parapolicial Triple A (Alianza Anticomunista Argentina).
La Audiencia Nacional, en contra de lo mantenido por Argentina, indica que en ninguno de los casos hay indicios para achacar a Isabelita Perón un delito de lesa humanidad, los únicos que no prescriben.







