
Nueve vagones del primer convoy, que cubría el trayecto entre Pekín y la subsede olímpica de Qingdao para pruebas de vela, se salieron de las vías y cayeron a una zanja, impactando también contra el tren que se dirigía desde Yantai, en la provincia de Shandong, hasta Xuzhou, en Jiangsu. Este grave siniestro se debió, tal y como señaló Xinhua, a una negligencia humana, por lo que dos altos cargos de la Oficina de Ferrocarriles de Shandong fueron destituidos de manera fulminante.
Tanto las imágenes que llegaban del lugar del suceso como los testimonios de los supervivientes, distribuidos en los hospitales de toda la zona, estremecían por la virulencia de la colisión. «Vi a una chica que estaba intentando sacar a su novio de un vagón, pero estaba muerto», declaró a Xinhua un pasajero apellidado Zhang, quien explicó que «de repente sentí que el tren era como una montaña rusa que giraba para uno y otro lado y, cuando finalmente volcó, mucha gente cayó sobre mí porque la mayoría estaban dormidos, aunque algunos esperaban en los pasillos para bajarse en la estación de Zibo».
Aterrorizadas, otra mujer de 38 años y su hija de 13 lograron huir del amasijo de hierros a que quedaron reducidos los vagones a través de una grieta abierta en el suelo de su coche. Mientras tanto, los campesinos de las tierras de labranza contiguas a la vía utilizaron sus aperos para romper las ventanas de los coches y rescatar a los pasajeros atrapados en su interior.
Antes de las vacaciones
Este es el peor accidente ferroviario que tiene lugar en el gigante asiático desde que, en 1997, otro siniestro se cobrara 126 vidas y casi 200 heridos en la provincia de Hunan. Además, la tragedia ocurre justo antes de que comiencen las vacaciones por el Primero de Mayo, que son de las más importantes del calendario chino junto al Año Nuevo Lunar (febrero) y el Día Nacional (1 de octubre) y en las que cientos de millones de personas se mueven en tren de una punta a otra del país.
Con más de 74.000 kilómetros y 1.360 millones de pasajeros transportados durante el año pasado, la red ferroviaria china es una de las más extensas del mundo, pero necesita modernizar sus obsoletas infraestructuras y subirse al carro de la alta velocidad. Para ello, el Gobierno invertirá más de un billón de yuanes (91.292 millones de euros) con el fin de completar en 2010 sus primeros 5.400 kilómetros de este tipo de vía, que de momento se encuentran muy retrasados y no estarán operativos hasta 2013.









