
CRONOLOGÍA
El pasado mes de diciembre, el tribunal regional jeltzale ya había decretado su salida del PNV tras la denuncia presentada por una afiliada de Galdakao. Los expedientados recurrieron la medida, pero sus argumentos no han fructificado y su marcha es definitiva. En su defensa, recalcaron la dedicación y el trabajo realizado por Maruri y su equipo durante más de una década en una de las localidades más conflictivas y «duras» de Euskadi.
El ex alcalde está alineado con el sector de Joseba Egibar y figuró en la candidatura encabezada por Iñaki Zarraoa con la que esa tendencia intentó disputar el liderazgo del PNV en Vizcaya al actual presidente del Euzkadi buru batzar, Iñigo Urkullu. Maruri recibió duros reproches por intentar negociar hasta el último momento con ANV -cuya lista había sido ilegalizada- fórmulas para canalizar de alguna manera su participación en el Ayuntamiento. Esos contactos no fructificaron. Él y los otros electos nacionalistas desobedecieron las órdenes de la dirección y se negaron a recoger sus actas de concejales, pese a las intensas gestiones en ese sentido realizadas por el propio Urkullu con el aval del entonces máximo responsable de la formación, Josu Jon Imaz.
Las expulsiones se producen en plena polémica por las mociones presentadas contra alcaldes de la izquierda abertzale tras el asesinato del ex concejal del PSE en Mondragón Isaías Carrasco. Esas iniciativas fueron consensuados por las direcciones del PNV y el PSE después de que Urkullu tuviese que rectificar a Egibar, contrario a ellas. Además, la decisión del tribunal nacional coincide con unas divergencias cada vez más evidentes entre las distintas facciones del partido.
Desobediencia
Tras conocerse la decisión definitiva del órgano interno jeltzale, los expedientados de Ondarroa han optado por guardar silencio. «Prefiero no comentar nada», indicó Miren Urresti. En la misma línea se expresó Maruri. «No he hablado nunca acerca de este tema y ahora tampoco lo voy a hacer», recalcó. La junta municipal del PNV también ha acatado la decisión. No obstante, ha anunciado su intención de poner en marcha todos los mecanismos posibles para «resolver» la situación. «No sabemos de qué manera, pero trataremos de que la medida no sea definitiva», manifestó la presidenta de los jeltzales ondarreses, Beatriz Zubikarai.
Fuentes cercanas a esta formación han asegurado que la decisión ratificada por el tribunal nacional «es inapelable». «Ha primado el castigo a la desobediencia que en su día cometieron Maruri y su equipo», declararon cargos internos. De hecho, la expulsión fue dictada cuando Iñigo Urkullu aún se encontraba al frente del Bizkai buru batzar por un tribunal presidido por Félix Aranbarri, actual como cabeza visible de la gestora creada para garantizar la gobernabilidad del Consistorio vizcaíno.
«Hay que estar aquí para saber cómo es esto», sostienen miembros de la organización local, que se muestran muy enfadados con la decisión adoptada. «Cuando formas parte de un club, de un equipo o en este caso de un partido, hay que acatar las decisiones, hay que estar a las buenas y a las malas, pero también hay que valorar las excepciones y calibrar el estado en el que ahora queda el PNV de Ondarroa. ¿Con qué vamos a llenar las listas? Con este rumbo tenemos ANV para rato», añadieron.
En las últimas elecciones municipales se registraron 2.195 votos nulos en este municipio de poco más de 9.500 habitantes. El PNV obtuvo 1.720 y consiguió nueve de los trece concejales en juego, la mayoría absoluta. Los representantes de ANV, que no pudieron presentarse ya que su lista fue anulada, reivindican para ellos el Gobierno local al entender que les correspondían los votos nulos.
Desde entonces, los radicales no han dejado de presionar. La decisión del PNV de hacerles frente y constituir una comisión gestora con destacados dirigentes del partido vinculados con Ondarroa fue interpretada como un ataque directo. A partir de ese momento, los simpatizantes de ANV endurecieron su presión hasta impedir la celebración de las sesiones plenarias.
El coche del presidente de la gestora ha sido incendiado en dos ocasiones. Esos ataques y los constantes altercados en el Ayuntamiento obligaron a ese órgano a trasladar sus reuniones a Bilbao.
Esa medida tampoco ha resultado del agrado de los militantes ondarreses. Por una parte, reconocen el esfuerzo de sus compañeros de partido por gobernar el municipio. Sin embargo, critican «que a las primeras de cambio se vayan a Bilbao a celebrar los plenos, cuando nosotros hemos aguantado situaciones mucho más duras durante bastantes años más. Y, total, ¿para qué nos ha servido?», criticaron afiliados del PNV que desde el primer momento respaldaron la decisión del equipo liderado por Maruri. En la actualidad, los seis expulsados se encuentran desvinculados casi por completo de la actividad política.








