El comentarista musical que firmaba con el nombre de Min Ribao en uno de sus artículos incluyó una lista de las canciones más populares entre los chinos -y me figuro que también entre las chinas- y como muestra del ambiente cantable y jaranero de aquella China de Mao les ofrezco a ustedes los siguientes títulos (punto y aparte):
'La canción de la producción', 'Soy un trabajador metalúrgico', 'Los pueblos de Asia, África y América Latina, anhelan la libertad', 'Cómo canta el motor de mi tractor' y 'Petróleo para la tierra de los trabajadores'.
Si se fijan ustedes en este temario, hay una canción que es una mina de oro para los compositores, porque ofrece un amplio campo de inspiración: me refiero a la que se titula 'Soy un trabajador metalúrgico'. Digo esto porque lo mismo que se canta a los trabajadores metalúrgicos, se puede cantar a los de la construccion, a los textiles, a los albañiles, a los navales, a los agrarios, a los ganaderos, a los de la alimentación y asi sucesivamente hasta agotar todos los gremios laborales.
Otra de las canciones que me han llamado la atención es la de 'Cómo canta el motor de mi tractor', porque me pregunto si no estará inspirada en ella, la que se puso tan de moda entre nosotros y que lleva por título 'Tengo un tractor amarillo'. Creo que no es necesario que les explique la letra de esta canción, pero para los no iniciados, les diré que se refiere a un señor que siguiendo el consejo de su madre se compró un tractor amarillo y descapotable.
Creo que a componer canciones de tipo social no nos ganan los chinos. Con todos esos títulos que les he ofrecido, no llegaron los compositores de la China de Mao a la altura de una de nuestras más famosas canciones-protesta. Me refiero a esa que incluye como pegadizo estribillo «Si yo tuviera una escoba, cuantas cosas barrería».





