
Como avanzó EL CORREO, dos desconocidos se llevaron el pasado día 22 de los pabellones de la empresa adjudicataria de las obras seis piezas de dos metros y medio de longitud. Ahora habrá que reponerlas con nuevas planchas de bronce que tienen que llegar desde Alemania, una tarea nada sencilla.
«El valor económico de las piezas no es elevado pero cuesta su reposición», explicó el diputado de Administración Foral. «Las planchas están ya pedidas pero su llegada puede tardar», admitió. La empresa germana fabricante tiene la exclusiva mundial del producto y parece no dar abasto ala hora del suministro. Además, el material requiere un tratamiento técnico especial, una vez plegadas y cortadas las planchas.
Los responsables forales avanzaron ayer que el nuevo contratiempo no demorará más la apertura del museo, aplazada hasta finales de año. Sí puede retardar, sin embargo, el remate de las obras, que ya acumulan retrasos.
El plazo para su conclusión finalizó ya el pasado 31 de marzo, pero la última referencia que barajaban los técnicos forales apuntaba a mediados del próximo mes de junio. La Diputación ya ha anunciado que la unión de empresas encargada de ejecutar la obra será sancionada con 112.000 euros -el 1,5% del presupuesto global del proyecto- por incumplimiento de las condiciones establecidas en el contrato.
Plazos
«El robo y la espera del nuevo material no va a interferir en los trabajos que se desarrollan en la actualidad, centrado en el diseño del plan museístico», explicó el portavoz foral. La tarea está encargada a una firma especializada y puede estar lista en un plazo de tres o cuatro meses.
Una vez definida la estructura del museo -y con ella, la colocación de las vitrinas y distribución de las piezas-, los operarios deberán volver al recinto, que ya estará terminado para entonces, para colocar los suelos de las salas. Entre una y otra cosa, las Navidades estarán ya a a vuelta de la esquina.









