
LAS RAMPAS
Ese malestar ha llevado al Gabinete Lazcoz a encargar un sistema informático que controlará el funcionamiento de los tapices rodantes «durante las 24 horas», según confirmó a EL CORREO la concejala de Vía Pública, Marian Gutiérrez. El mecanismo, que se contratará «en breve», funcionará a partir del verano y requerirá de una inversión que oscilará entre los 12.000 y los 15.000 euros, de acuerdo con las estimaciones realizadas por empresarios del sector. «Se trata de alta tecnología», remarcaron las mismas fuentes.
El dispositivo permitirá conocer el funcionamiento de las rampas «a tiempo real». El sistema se basará en unos sensores que controlarán los andenes y enviarán información a un ordenador. Si alguna de los andenes ubicados en los cantones de La Soledad y de San Francisco Javier se para, el programa informático registrará la fecha y la hora y dará la señal de alarma «al instante». El aviso llegará a la pantalla de la computadora, que podría situarse en cualquier punto de Vitoria -como la sede de la Policía Local en Aguirrelanda o las oficinas de la empresa que repara los andenes-. Si es un error técnico, irán los operarios. Si se trata de un sabotaje, la actuación de los agentes municipales será «inmediata».
La instalación de este sistema ya fue recomendada por la Guardia Urbana en un informe redactado a principios de 2007. Su principal ventaja es que permite actuar de manera inmediata, mientras que ahora existen muchas dudas sobre la eficacia de las seis cámaras de vigilancia instaladas en los cantones.
Y es que en la actualidad si los agentes tienen constancia de un acto vandálico -en ocasiones varias horas después producirse y tras el aviso de algún vecino- deben visionar varias horas de filmaciones para intentar descubrir a los autores del sabotaje. Esta operación «es poco menos que imposible», citaban resignados los municipales en el informe.
La principal ventaja del nuevo sistema, según explican los responsables de la empresa que repara las rampas, Thyssen Krupp, es que se podrá conocer «la fecha y la hora exactas del fallo». Raúl Tabarés, portavoz de la firma, da por hecho que este avance permitirá «detectar cuándo hay una anomalía y repararla antes. De todas formas, el 80% de los fallos son provocados por actos vandálicos. La gente golpea las rampas y hasta se sube a los pasamanos».
Reparaciones
En este sentido, los sensores facilitarán el trabajo de la Policía Local, sobre todo en los casos en los que los desconocidos lanzan botellas y vasos contra los andenes y logran dejarlos fuera de servicio. Cuando un tramo deje de funcionar por un ataque, los agentes podrán inspeccionar las imágenes de las cámaras sin tener la sensación de que buscan una aguja en un pajar. «Irán a tiro hecho. Sabrán en qué punto ha sido y a qué hora. Ahorraremos mucho tiempo», indicó Gutiérrez.
La concejala socialista sabe que este sistema aumentará el control de las rampas, pero «no es la panacea» contra los actos vandálicos. Por ello, volvió a reclamar «una rebelión cívica» de los vecinos contra los protagonistas de los ataques. «Son cuatro energúmenos y no van a frenar el impulso del Casco Viejo. Y ya hemos dado orden para que se reparen los daños de este fin de semana», recalcó.
Por su parte, el grupo municipal del PP condenó ayer los ataques y exigió al PSE «vigilancia policial directa en las rampas en los momentos que puedan ser más conflictivos».
i.cueto@diario-elcorreo.com









