
Con motivo de esta celebración, ambos sindicatos han publicado una manifiesto conjunto en el que abogan por «la consolidación de empleos dignos en sociedades decentes» y reivindican el diálogo social «como método para condicionar el desarrollo legislativo de las políticas sociales y de empleo»
En este línea aseguran que «el sabotaje permanente al que se ve sometida la concertación social en Euskadi sólo tiene como efecto la unilateralidad de las actuaciones de los poderes públicos y del 'lobby' empresarial», a las que se une el «intento de coartar la libertad sindical» promovido por el Servicio de Defensa de la Competencia.
Sostienen que «la negociación colectiva tiene que ser el eje vertebrador de las relaciones laborales», a la vez que defienden los servicios públicos como «referente estratégico para un desarrollo social cohesionado» y de su papel como «valor de progreso y desarrollo igualitario».
En el terreno político, CC OO y UGT consideran que la sociedad vasca ha dado nuevamente muestras de su complejidad y que, «frente a visiones frentistas, Euskadi se perfila cada vez más como una realidad social y política donde el pacto transversal» será «necesario en cualquier devenir político». Rechazaron también la violencia de ETA como «intolerable intromisión en las dialécticas políticas».
Fidalgo y Méndez
Desde madrid, los máximos responsables de ambas centrales, José María Fidalgo y Cándido Méndez, afrontan la fiesta del trabajo desde la preocupación por los jóvenes y su futuro y consideran que la conmemoración de la jornada está justificada, es un acto solidario con los «maltratados» laboralmente, y un impulso a la lucha por «un empleo decente». Además, indican que ha llegado el momento de que todo el mundo se implique en la búsqueda de medidas que contrarresten la situación económica, relancen el mercado de trabajo y sienten las bases de un nuevo modelo productivo. Por ello, reclaman la apertura cuanto antes del diálogo social.
El jueves ambas centrales celebrarán más de un centenar de actos reivindicativos, de los que alrededor de 60 serán conjuntos entre las dos centrales mayoritarias, porque «la unidad de acción, como valor estratégico, goza de perfecta salud».
Ambos instaron al Gobierno, administraciones públicas y organizaciones empresariales a «ponerse las pilas», ante al situación de crisis que vive el país.






