
El jefe de la diplomacia del dictador está acusado de ordenar la ejecución de 42 comerciantes de la capital iraquí en 1992, en el período en que Naciones Unidas impuso a Irak un severo régimen sanciones después de la invasión de Kuwait que provocó la primera guerra del Golfo. Las grandes dificultades para importar alimentos llevó al régimen de Sadam a ejecutar a comerciantes bajo la acusación de haber especulado con el precio de productos básicos.
La cara amable
La defensa del hombre que personificaba la cara amable de la sangrienta dictadura baasista siempre ha negado las acusaciones. Ziad Aziz, hijo del presunto 'número dos' de Sadam, asegura que prueba de ello es que ningún familiar de los tenderos ajusticiados ha presentado acusación contra su padre. Además, sus letrados también afirman que el ex viceprimer ministro fue una mera figura decorativa en el Gobierno de Sadam y que realmente nunca formó parte del círculo íntimo del sátrapa.
Junto a Aziz se sientan en el banquillo por este caso otros siete acusados, entre los que también se encuentra Alí Hassan al-Majid, 'Alí el Químico', ya condenado a muerte en la horca por el genocidio de Anfal contra los kurdos en 1988, pero cuyo ajusticiamiento se ha retrasado en varias ocasiones. El proceso será dirigido por el juez kurdo Raoul Rachid Abdel Rahmane, quien ya sentenció a la pena capital al propio Sadam en 2006.
Aziz se entregó a los estadounidenses en 2003 pocos días después del derrocamiento del dictador. Desde entonces ha permanecido recluido en la base norteamericana de Camp Cropper, cerca de Bagdad.







