
Con el ex portavoz, queda atrás la política de oposición de los últimos cuatro años, identificada con la crispación y, sobre todo, con la 'teoría de la conspiración' sobre el 11-M. «He trabajado, he sido leal y nadie puede decir que yo le haya fallado», declaró Zaplana tras hacer un breve resumen de su dilatada carrera política, en el que no eludió mencionar la difícil situación que tuvo que afrontar en los últimos cuatro años. Se va «con el deber cumplido», subrayó.
Zaplana apuntó en su haber la unidad interna del grupo parlamentario y el crecimiento electoral del PP en las generales del 9 de marzo, hasta el punto de considerar que desempeñó su trabajo «francamente bien». Su evidente divorcio con el presidente popular en el tramo final de la legislatura ya le había conducido, sin embargo, a preparar su despedida en caso de que el partido no lograra recuperar el poder tras los comicios y Rajoy permaneciera al frente de la formación.
Inmediatamente después de las elecciones y antes de que arrancara el período de sesiones parlamentarias, el pasado 13 de marzo Zaplana anunció su decisión de dejar la política activa en un encuentro con periodistas a los que sólo comunicó que pasaría a una segunda fila. Pero entonces ya tenía decidida su salida. Había negociado con la cúpula de Telefónica, donde cuenta con amigos como César Alierta y Javier de Paz -presidente y consejero de la firma, respectivamente-, un nuevo destino: la delegación de la compañía para Europa. Este cargo le permite entrar en el comité de dirección de la multinacional española, que hasta ahora buscaba para ese tipo de cometidos a expertos profesionales del sector. Zaplana será además consejero de las filiales Telefónica O2 Europa y Telefónica O2 Chequia.
El dirigente popular incluso escogió la fecha para anunciar su cambio de vida: el día en que su sucesora, Soraya Sáenz de Santamaría, repartía cargos y tareas en el seno del grupo parlamentario, que ha quedado configurado a la medida de los planes de Mariano Rajoy. Los 'zaplanistas' fueron castigados y relegados a puestos de tercer nivel, mientras emergía un nuevo equipo dominante de la mano de la joven dirección.
El presidente del PP dio así un paso importante en la confección de su nuevo plantel. Rajoy situó a los miembros de su comité de dirección en la vanguardia del grupo parlamentario, como portavoces en las distintas comisiones. Ya no quedan cabos sueltos que le impidan construir una nueva cúpula del partido a su imagen y semejanza. Con el propio Rajoy, sólo queda un vestigio del 'aznarismo': el secretario general, Ángel Acebes, que sigue en el cargo, aunque ejerce ya sólo de puertas adentro, volcado en los preparativos del congreso del 20 de junio.
«Lo ha hecho muy bien»
En declaraciones a los medios de comunicación en el Congreso, el presidente del PP aseguró que Zaplana ha sido un «extraordinario» portavoz. «Creo que lo ha hecho muy bien y espero que siga colaborando con nosotros en la medida que le sea posible con esta responsabilidad que él mismo ha elegido», afirmó Rajoy, que comunicó la noticia a los diputados al principio de la reunión del grupo parlamentario, a la que el ex portavoz ya no asistió. Les dijo que le había comunicado su marcha esa misma mañana a través del teléfono y tuvo que consultar en sus apuntes el cargo que ocupará el político saliente en Telefónica. Le agradeció los servicios prestados y escuchó los aplausos protocolarios del grupo.
Una de las más estrechas colaboradoras de Zaplana, Ana Torme, que fue portavoz adjunta del grupo en la pasada legislatura, tomó la palabra en el plenario para anunciar que había rechazado el cargo de cuarta fila que se le había ofrecido. No es la única en la misma situación, pero sí la primera que demostró abiertamente que la paz interna dista mucho de la realidad que le toca vivir al PP en estos momentos.
El primer encuentro entre Rajoy y Zaplana tras la retirada del ex portavoz no se hizo esperar mucho. A la hora del almuerzo, ambos eligieron el mismo restaurante cerca del Congreso. El presidente del PP comió con los dipu- tados Esteban González Pons, Jorge Moragas y José María Lasalle, todos con posibilidades de ocupar puestos de responsabilidad tras el próximo congreso, mientras que Zaplana se despedía de los parlamentarios más próximos, entre ellos Carlos Aragonés, Vicente Martínez-Pujalte o José Madero.







