
La decisión adoptada por la Fiscalía de la Rioja, que respalda plenamente el fiscal de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, se basa, sobre todo, en las pruebas aportadas por el nuevo atestado que ha confeccionado la Unidad de Reconstrucción de Accidentes de la Guardia Civil. Un informe que, según explicó ayer el fiscal Calparsoro, cuestiona, entre otros datos, la velocidad, el punto de impacto y el grado de alcoholemia que figuraban en el primitivo atestado.
Tomás Delgado podría haber circulado a una velocidad de entre 140 y 160 kilómetros por hora cuando atropelló, en el kilómetro 35,400 de la LR-111, Enaitz Iriondo, que entonces tenía 17 años. Una velocidad muy superior a los 90 kilómetros por hora permitidos en este tramo y a los 113 que consignaron los agentes en su atestado.
Además, señala la Fiscalía, la colisión se produjo por alcance cuando Enaitz ya había comenzado a circular por la carretera, tras haber abandonado el camino. Calparsoro agrega que el camino que carece de iluminación artificial, por lo que cabe entender, a su modo de ver, que el joven pudo verse obligado a utilizar algún medio luminoso para circular.
El punto de colisión
Entiende el fiscal jefe que sería importante determinar con más exactitud el punto en el que se produjo la colisión. De hecho, al solicitar la reapertura del caso propone, entre otras diligencias, que se aporte un nuevo informe de la Unidad de Reconstrucción de Accidentes, pero referido exclusivamente a ese extremo. También pide la toma de declaración como imputado de Tomás Delgado; así como las de los padres de Enaitz; de los agentes que levantaron el atestado primitivo y de los testigos que vieron el accidente.
Un tercer elemento sobre el que fundamenta la petición de reapertura del sumario es que el conductor del 'Audi A-8' circulaba con una tasa de alcohol que podía superar la permitida. «Se le hizo la prueba de alcoholemia hora y media después de producirse el atropello, y en ese momento dio 0,15 miligramos. Por ello habría que valorar si noventa minutos antes presentaba un índice superior», señaló el fiscal jefe de La Rioja.
Calparsoro aclaró que lo que pide la Fiscalía es que se realice «una instrucción judicial», no que se produzca una condena ni mucho menos que Tomas Delgado sea sometido a un juicio paralelo. Dirige su petición al juzgado para que «se escuche a las partes y se practique una instrucción que puede llegar a juicio o archivarse en sede judicial».
Una cuestión a dilucidar es si el auto de sobreseimiento libre de 22 de septiembre de 2004, dictado por el juzgado de Haro, impide toda posibilidad de reapertura del procedimiento. Pues bien, Calparsoro entiende que el asunto sobre la posible 'cosa juzgada' se puede soslayar, «porque hay una serie de cuestiones que igual no se tuvieron en cuenta en el momento de archivarse».







