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Sociedad

LA POLÍTICA LINGÜÍSTICA A DEBATE
«Si forzamos a estudiar y hablar una lengua, algo está fallando»
30.04.08 -

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A lo largo de 70 páginas, la ponencia base presentada ayer por la viceconsejería de Política Lingüística desgrana las «paradojas» del proceso de revitalización del euskera y los «retos» para lograr «una lengua viva, cotidiana y polivalente del siglo XXI». También deja hueco a la «autocrítica». «Estaríamos equivocados y ciegos si no fuésemos capaces de ver los errores que hemos cometido».

ACUERDO Y CONSENSO

«No vale todo»

El documento dedica buena parte de su contenido a advertir de la necesidad de sentar unas bases sólidas de «acuerdo y consenso» para relanzar el uso del euskera. «Son necesarias medidas eficaces para fortalecerlo, pero no todo es admisible, ni tampoco conveniente, aunque se haga o se proponga (supuestamente) en nombre del euskera». Así, la ponencia reconoce que el acuerdo «es el principal sustento de toda política lingüística». Y recuerda que el actual marco legal -entre el que cita la Ley del Euskera y la de la Escuela Pública Vasca- ha recibido un «amplio consenso político» por parte de fuerzas «tanto nacionalistas como no nacionalistas». Respecto a los «problemas» surgidos en el proceso de euskaldunización, el informe los considera algo «normal». «La realidad no puede cambiarse por decreto (...) es necesario adecuar los ritmos», advierte. Y añade: «No toda medida en apariencia 'impulsora' del euskera es de por sí y necesariamente favorable al euskera, las hay incluso que (...) pueden resultar perjudiciales».

SIN IMPOSICIÓN

«Riesgo de ruptura social»

La ponencia parte de la base de que «todos los ciudadanos tienen derechos lingüísticos y los tienen todos por igual». En este sentido, el objetivo de la política desarrollada en este ámbito «no es luchar contra el castellano y menos aún actuar en contra de los ciudadanos que sólo hablan castellano y que quieren vivir en castellano». Los expertos consideran «inaceptable hacer las cosas por la fuerza en materia lingüística, sobre la base de la imposición». «Si se está empujando a alguien a estudiar y a usar una lengua forzosa y obligatoriamente, algo está fallando». Y advierte que «mal puesta en práctica», esta política lingüística puede agrietar la cohesión social». «No nos conviene que el discurso se centre únicamente en torno a los derechos y nos empeñemos en poner en euskera todo lo que está en castellano porque tenemos derecho y sólo por eso».

ESCUELA

«No hacen falta salvadores»

El informe constata que la recuperación del uso del euskera «no puede dejarse íntegramente a expensas de la escuela». «El euskera necesita hablantes, no salvadores; la clave reside en utilizar el euskera oral y escrito con naturalidad», advierte. «No queremos verla convertida en un objeto de museo, pero tampoco que fuera una lengua claveteada a las cuatro paredes de la aulas». En este sentido, considera clave la transmisión familiar. «A no ser que se utilice en casa, por mucho que se escolarice a los hijos en euskera, es difícil extender su uso natural».

En otro apartado, el documento reconoce que el nivel de aptitud de conocimiento del euskera de los alumnos «no depende únicamente de la preparación lingüística del profesorado y del modelo lingüístico». «Debemos aceptar que los objetivos lingüísticos generales mínimos establecidos para todos sean asequibles y que los resultados de los diferentes centros docentes sean distintos (...) según su ubicación». De lo contrario, «podrían resultar perjudicadas tanto la lengua como la educación».

ADMINISTRACIÓN

«Asociado al uso»

La ponencia reconoce los «desacuerdos» suscitados por la asignación de perfiles a los puestos de trabajo de la Administración cuando «los derechos lingüísticos que asisten al ciudadano chocan de lleno con el derecho laboral previamente adquirido por el trabajador». Los expertos consideran que la solicitud de aptitud en euskera «debería asociarse a su uso en el puesto de trabajo». «No es lo mismo el caso de un operario que se dedica a apilar paquetes en el séptimo piso de un edificio de la Administración que el de una persona que atiende diariamente el teléfono», razona. «Si la aptitud y el uso no van de la mano, se producen disfunciones».

CONVIVENCIA DE DOS LENGUAS

«El castellano es de aquí»

El objetivo de la política lingüística consiste en «incrementar el uso del euskera» porque «ahí está la clave de su futuro». Pero haciéndola «una lengua atractiva, agradable y natural» y no «un origen de problemas». «No puede obligarse a nadie a que sea leal al euskera», añade. Por medio de la ley «se pretende procurar un lugar suficiente para asegurar a continuidad del euskera en un contexto bilingüe» y cita a Mitxelena al recordar que «el castellano también es de aquí». El multilingüismo es «un valor preciado y enriquecedor»; el monolingüismo «nos depararía escasa riqueza y abundante pobreza»
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