El responsable foral se puso en contacto ayer mismo con la agrupación para concertar un encuentro la semana que viene. Probablemente, en esa visita les explicará su decisión de que el viaducto de la cuesta de Olabeaga quede sobre la mesa en una primera fase a la espera de definir el relleno de la vaguada. Esta estructura es uno de los elementos más criticados por los vecinos, que reclaman un «impacto cero» de la carretera en el barrio.
Pero su planteamiento va más allá. «Realizar un proyecto tan dañino y perjudicial para un barrio en el que no se ha realizado ninguna inversión y que carece de muchos de los servicios básicos de los que disfrutan otros ciudadanos es una injusticia social», aseguran. Por ello se muestran contrarios «a la aprobación de un trazado parcial, con un puente que acaba en la nada» - el tramo final del acceso será ejecutado por Ría 2000- y exigen «un plan global».
Mientras tanto, en Basurto hace tiempo que se acabó la paciencia. «Que cumplan los plazos que han prometido», dice el presidente de la agrupación vecinal, Javier Muñoz. «Nosotros no retiraremos las demandas». Los residentes ya tienen preparados 145 escritos en los que denuncian el ruido y las molestias con las que conviven y los continuos retrasos que arrastra el derribo del 'scalextric'. Se presentarán primero por vía administrativa y después, «en función de la respuesta de la Diputación», ante los tribunales.





