
El último ataque se registró ayer, en la localidad de Araia, donde los buitres mataron a una vaca «en perfecto estado de salud». «Estamos hartos», resumió con indignación el propietario del ganado afectado. Con su denuncia, además, pretenden desacreditar el argumento de los técnicos de la Diputación sobre que los buitres sólo atacan a los animales muertos o moribundos.
Para muestra, un botón. El pasado día 20, un potro recién nacido fue pasto de la voracidad de los buitres. Al día siguiente, le tocó el turno a un ternero, también con escasas horas de vida. Las dos reses también pertenecían a Agirre. Tan sólo unos días después, esta vez en Galarreta, otro ganadero sufrió la pérdida de dos yeguas.
Estas actuaciones no han hecho más que acrecentar el «hartazgo» de un colectivo que exige la elaboración de un plan de gestión como el que se pretende llevar a cabo con la problemática del lobo. «La Diputación debe tomarse este problema en serio de una vez», advierte Joseba Aranzábal, responsable del sector ganadero de UAGA, quien recalca que existe una sobrepoblación que está provocando ataques a reses vivas difíciles de contener. «Otra alternativa es llevar al buitre a otras zonas de la Península donde no tiene presencia», apostilló.
Ahora, conviven en el territorio 544 parejas frente a las 49 que sólo se contabilizaron en 1979. Por contra, existen 40.000 cabezas de ganado vacuno y 62.000 de ovino.
Muladar en Valderejo
Para los ganaderos, la solución no sólo pasa por abrir comedores de carroña, sino que hay que «apostar por la prevención antes que por la indemnización». Durante el pasado año, de las 43 denuncias de ataques que recibió el Gobierno foral, sólo 23 derivaron en una indemnización. Y es que no todas los casos que llegan a la Diputación pueden corroborarse ya que es difícil atestiguar si el ataque se produjo antes o después del ataque del buitre.
Por ello, el sindicato agrario también exige la creación de un protocolo de actuación que oriente a los profesionales del agro alavés ante estas situaciones -cuándo, cómo o dónde denunciar-. Además, piden que se establezca un registro que contabilice todos los ataques.
Mientras, el Departamento foral de Medio Ambiente continúa trabajando para abrir «lo antes posible» el muladar anunciado en octubre para Valderejo. Esta decisión fue fruto de un acuerdo alcanzado con Vizcaya y Burgos ya que estas tres provincias acogen a 2.150 parejas, un tercio de las que existen en España.









