Cuando la Ertzaintza llegó al lugar de los hechos, los agentes descubrieron a los dos jóvenes escondidos detrás de una verja por la que trataban de huir al saberse sorprendidos. Minutos antes, una mujer que paró su coche en las inmediaciones del lugar para hablar por teléfono vio a los dos chicos merodeando por el lugar. «Sin embargo -relató ayer a EL CORREO- no sospeché nada. Cuando me vieron, se montaron en su coche y se fueron, pero al parecer volvieron más tarde».
No tardaron ni quince minutos en hacerlo, pero la Ertzaintza frustró sus planes. Tras identificar a los jóvenes, los agentes procedieron a su detención acusados de un delito de robo. Y es que, según pudo comprobar la Policía los dos arrestados habían llegado a forzar con una cizalla una de las puertas de acceso al Centro de Protección de Animales.
«Gamberrada»
Desde la perrera municipal, restaron ayer importancia al asunto, que calificaron como una «gamberrada». «No se explica que alguien quiera robar un perro, cuando el que lo desee puede adoptarlo de forma gratuita», manifestaron a este periódico.
Pese a ello, los detenidos fueron trasladados el martes a dependencias policiales. Horas más tarde fueron puestos en libertad, aunque con la obligación de personarse ante la autoridad judicial cuando sean requeridos.









