Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

La Rioja

DEPORTES LA RIOJA
El 'blues' del triple desafina
El Fuenlabrada porfía sus opciones a la línea de tres y caer ante un iurbentia que vuelve a ser el mejor defensor
01.05.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
El 'blues' del triple desafina
ACERTADO. Recker volvió a ser uno de los pilares sobre los que basó su victoria el iurbentia Bilbao Basket. / FOTOS: JOSÉ RAMÓN LADRÁ
El polémico Risto hubiera tenido ayer en Fuenlabrada material de sobra para montar su particular belén. Si de desafinos entiende lo que nadie, podría haber nominado una y otra vez al Fuenlabrada por su enfermiza insistencia en situar su punto de equilibrio en la línea de tres. Y también habría destinado no pocas delicadezas al iurbentia por dejar tan abierta la puerta por la que se sabe que entra el lobo. Fue la partitura del 'blues' del triple una pobre aportación musical para los de Luis Casimiro. De poco le sirve a un equipo flirtear con el cincuenta por ciento de efectividad, enchufar trece roscos de tres en la canasta contraria si, cuando hay que darle el toque personal al guiso se limita a añadir más de lo mismo. Eso suele acabar en empacho.

Querer correr mucho incluye riesgos. Uno puede ser desfondarse por calcular mal su reserva de fuerzas, trompicarse o tropezar por falta de sincronización en el movimiento, sufrir una crisis por un mal cálculo en el ritmo a emplear. Son carencias difíciles de ver en el iurbentia. No así en sus rivales. El Fuenlabrada -si alguien esperaba lo contrario o miente o de esto controla más bien poco- quiso despedir la liga en su Fernando Martín a golpe de triple. Sus jugadores salen a la pista con la carabina cargada y un puñado de balines en la boca. La lista de participantes, interminable. Chris Hernández, Saúl Blanco, Marko Tomas, Salva Guardia, Jorge García, José Antonio Paraíso, Ferrán López, Vuk Radivojevic. Con nombre y apellido, en plan oficial.

El resto, imaginable. Aparece el patito y fuego a discreción. Con las primeras filas, los fuenlabreños hicieron una escabechina. No se despegaban de las imaginarias equis marcadas en el parqué y desde ellas, con mayor o menor ortodoxia, sumaban de tres en tres para solaz de su ruidosa parroquia. De lo otro, de jugar al baloncesto, ni mu. Buscar variedad en los sistemas, meter algún balón dentro, provocar los cambios defensivos... un desierto táctico inhabitual en Luis Casimiro. Bien es cierto que las ocas veces que intentaron jugar de cara en las distancias cortas acabaron escarmentados a pescozones. Porque la defensa de este iurbentia sigue sin hacer prisioneros. Es feroz. Tanto que llega a asustar muchas veces con sólo ponerse en guardia. Las ayudas, la intimidación de los postes, mantener los pies pegados al suelo pese a las andanadas recibidas, son argumentos inquebrantables que explican por qué Txus Vidorreta ha armado la empalizada más resistente en la ACB.

Sabiendo eso, el iurbentia fue poco a poco esmerándose en la cercanía a los tiradores. Los portadores de las chimberas ya no las tenían todas consigo. Y los de La Casilla, a lo suyo. Cuadrilla de profesionales en la que cada uno sabe a qué gremio representa, siempre con la consigna de que el resultado final es el que calibrará la calidad de la faena. Desde la pareja de bases a sus acompañantes exteriores. Ver a Recker contesar casi él solito el discurso triplista fuenlabreño fue una bendición ara los sentidos. Lo mismo que presenciar cómo capturaba los últimos cuatro rebotes defensivos de la noche. Igual que comprender la importancia de Marko Banic cuando renquean sus compañeros -Weis tenía conjuntivitis- en la zona pintada de un color ajeno al resto de la pista, señal inequívoca de que allí todo es distinto.

Mientras unos actuaron como escopeteros, los locales, quienes les rendían visita tuvieron paciencia de santo para saber cuándo apretar el gatillo. Todo fue telegrafiado. Lo que intentaron los fuenlabreños y lo que les salió a los vizcaínos. Mientras los talluditos integrantes de la franquicia del sur de Madrid se dieron de bruces con la realidad, a los próximos integrantes del 'play-off' les salió a cuenta todo el trabajo acumulado. Por eso está cada uno donde está.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS