
Más de 200 mayores han asistido ya a una de estas charlas impartidas por especialistas de la Ertzaintza, «porque son la población más vulnerable», aseguró uno de los agentes encargado de prevenir a los mayores. La mayoría de las víctimas de timos son jubilados. La razón de que estas personas sean un blanco fácil es, según los expertos, «que tienen todo el tiempo del mundo y ésta es una herramienta fundamental para el estafador. También se aprovechan de que muchas veces están solos en casa o en la calle y de que desconocen nuevas tecnologías como los teléfonos móviles o las tarjetas de crédito. Así consiguen enredarles».
María Luz y María Ángeles Fernández, del club de jubilados de Astrabudua, siguieron con atención las explicaciones del agente, «porque hoy en día hay que andar con los ojos bien abiertos». Reconocen que «si no sabes lo que hay, enseguida se te meten en casa con engaños, diciendo que son de Iberdrola, que si Telefónica...». De hecho «ése es el fallo fundamental que cometen: dejar entrar a personas a las que no han llamado». Y también es el asunto que más dudas despierta. «Preguntan cómo saber si el que llama a la puerta es realmente un empleado oficial. Deben saber que no hay ningún problema por pedir que se identifiquen, porque muchas veces el querer ser educados les pierde». Estas sesiones informativas se centrarán en las estafas más habituales detectadas por la Ertzaintza en los últimos tres años. Aunque «a menudo estos timos se quedan sin denunciar, porque la víctima se siente tan avergonzada que no se lo cuenta ni a la familia».
EXTRANJERO EN APUROS
Es la estafa de moda. Una familia, desde un coche, pide ayuda a la víctima, que acaba de salir de un cajero. Tienen acento extranjero y aseguran no saber en qué país se encuentran ni cuál es su moneda. La víctima accede a enseñar los euros en su cartera, ellos sacan la suya con billetes desconocidos y, en medio de preguntas y tejemanejes, intercambian el dinero de ambas carteras.
EL DESAHUCIADO
Una mujer llama a la puerta con un niño en brazos. Convence al propietario para que le deje entrar y le relata una trágica situación familiar causada por la falta de dinero. Le propone venderle unas joyas por menos de su valor, a lo que la víctima accede. Pero después, las piezas resultan ser falsas.
REGALO CON TRAMPA
La víctima recibe una carta según la cual le ha tocado un premio. Para aceptarlo, la misiva indica un número de teléfono y, al llamar, el interlocutor comienza una larga conversación. Los timadores han conectado la llamada a una línea de alto coste sin que la víctima se dé cuenta de ello.
SILICONA EN EL CAJERO
Los estafadores manipulan la ranura del cajero para que la tarjeta quede enganchada cuando la sucursal está cerrada. Entonces, llega uno de los timadores y ofrece su teléfono -con el número ya marcado- para llamar al banco y anular la tarjeta. El interlocutor pide la clave, de modo que, al marcharse la víctima, los timadores sólo tienen que liberar la tarjeta y sacar todo el dinero posible.
BIBLIA PÓSTUMA
Los timadores utilizan las esquelas como fuente de información. Después se presentan en el domicilio del familiar de un difunto con un paquete que, supuestamente, contiene un producto adquirido por el fallecido que el familiar se ve obligado a pagar. Originalmente, el producto solía ser una Biblia, que ha acabado por dar nombre a esta modalidad de estafa.
LA ESTAMPITA Y EL TOCOMOCHO
En el primero, un timador simula ser deficiente y muestra a la víctima una bolsa con dinero. El cómplice propone engañar al discapacitado y cambiarle la bolsa por una cantidad menor de dinero. Después, resulta ser un montón de papeles sin valor. En el tocomocho una persona muestra a la víctima un billete de lotería 'premiado' que no puede cobrar porque las administraciones están cerradas. Otro 'gancho' aparece con un periódico que confirma el premio. El timador pide una cantidad inferior, de modo que los dos salgan ganando, pero el billete de lotería es falso.





