
-Ha sorteado los números rojos por muy poco. ¿Cuál es su secreto?
-He aprendido a planificar y priorizar todos mis gastos. Además, he intentado llevar una vida austera, sin salir mucho por la noche, que es donde en realidad se va la mayor parte del dinero.
-Sin embargo, ha tenido una agenda de lo más apretada...
-Lo que intento es acudir a eventos que sean gratuitos, como encuentros literarios, visitas a museos, las charlas en Aldarte, la asociación de gays, lesbianas y transexuales a la que pertenezco... Y opto por pasar mi tiempo libre paseando, leyendo un libro o escuchando música, que me encanta.
-¿El ahorro se ha convertido para usted en misión imposible?
-Y tanto... Tengo una cuenta corriente con sólo seis céntimos, así que con eso lo digo todo. ¿Bajo mínimos! Pero bueno, si algo he aprendido en esta vida es a reírme, así que me lo tomo con filosofía.
«Ojalá fuera mileurista»
-Tan sólo trabaja una hora al día y cobra muy poco dinero. ¿No se ha planteado cambiar de empleo?
-Me gusta mucho mi trabajo, pero me encantaría meter más horas, tener más responsabilidad... Pero hay que ser realista: el mundo de la enseñanza de idiomas es muy complicado.
-¿Cuánto dinero cree que precisaría para no pasar tantos apuros?
-Creo que me conformaría con un sueldo de unos 900 euros al mes. ¿Ser mileurista sería estupendo! Ojalá lo fuera.
-Con este panorama, ¿tiene descartado comprarse un piso?
-Por el momento, no entra dentro de mis planes. Tal vez dentro de un tiempo...





