
La marcha, sin incidentes, se celebró bajo el lema de «Es el momento de la igualdad, el salario digno y la inversión productiva». A ella asistieron 25.000 personas, según los organizadores, una cifra que la Policía Nacional redujo a 9.000. Con independencia de la habitual en estos casos, testigos de la movilización reconocieron que cada ejercicio acuden menos trabajadores a esta manifestación, que transcurrió lentamente y sin entusiasmo reivindicativo pese a la incertidumbre económica que atraviesa el país. Entre los participantes en el acto fue significativo el grupo de inmigrantes.
En sus discursos, Méndez y Fidalgo arremetieron contra los empresarios y las instituciones que han hecho hincapié en la necesidad de contener los salarios, en un contexto como el actual de elevada inflación, para favorecer la salida de la crisis. En ese sentido se han pronunciando, aunque con distinto acento, el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de España, el vicepresidente del Gobierno Pedro Solbes o el comisario europeo Joaquín Almunia. «No aceptamos ningún mensaje para la moderación salarial», remarcó el líder de UGT. «Si la quieren el BCE y los dirigentes políticos, que empiecen a dar ejemplo y pidan a los ejecutivos de las multinacionales que se aprieten el cinturón», añadió. El responsable de CC OO censuró al presidente de la patronal catalana, Joan Rosell, por plantear que la subida de los salarios esté vinculada a la productividad. «¿Ahora sí? ¿Ahora hay que socializar la caída de los beneficios? Pues no lo vamos a tolerar», proclamó.
Sin recortes
Ambos sindicalistas reiteraron su apuesta por una economía basada en una mano de obra cualificada, capaz de desarrollar actividades modernas, cargadas de valor añadido y ajustadas a las nuevas tecnologías. Así urgieron a construir un mercado laboral que no se base en «empleos de quita y pon», sujetos a las operaciones especulativas manejadas por determinados empresarios, sino en trabajadores formados para la industria y otras profesiones con futuro.
El secretario general de CC OO defendió que España necesita «un nuevo tejido empresarial» y un nuevo modelo de crecimiento que sustituya al actual, basado en el 'boom' inmobiliario. Fidalgo pidió al Gobierno que no perdone «ni en euro de los impuestos» a los empresarios que no tengan un proyecto de inversión productiva o que vengan «del 'ladrillo' a poner el cazo», y les conminó a «alentar» iniciativas que «saquen a España de su atonía en el mercado exterior». ,
En el proceso de diálogo social entre Ejecutivo, centrales y patronales que se avecina, «no le vamos a pedir muchas cosas» a José Rodríguez Zapatero, señaló. Pro entre las demandas estará «el que mire hacia abajo y garantice la cobertura a los parados que no tienen salida» ante el previsible incremento del desempleo en los próximos meses por el frenazo de la economía; en especial, de la construcción. «En materia de derechos sociales -continuó- estoy seguro de que este Gobierno no nos los va a recortar». «No sé si estaría seguro de esto con otra gente en La Moncloa», ironizó en alusión al PP.
Los discursos de Méndez y Fidalgo tuvieron como telón de fondo los gritos, críticas y pitidos de un pequeño grupo de jóvenes antisistema, portadores de banderas comunistas, que intentaron sin éxito acallar a los dos secretarios generales. La concentración terminó, al igual que en años anteriores, con la música de La Internacional.






