
Presidida por una gran pancarta con el lema 'Es el momento de la igualdad y el salario digno', la manifestación recorrió por espacio de una hora algunas de las principales calles del centro de Logroño. La lectura del manifiesto fue el punto central del evento. En un texto que también daba cabida a una perspectiva internacionalista, no faltó la preocupación patente por la actual situación económica mundial y española: «La desaceleración no puede afrontarse sólo con medidas coyunturales, sino que debemos cambiar nuestro modelo productivo y ampliar las bases de nuestro patrón económico, otorgando más peso a la industria y la tecnología, con más inversión en infraestructuras, equipamiento y capital humano; y garantizando buenos salarios».
De la proclama resaltó también el llamamiento que ambos sindicatos hicieron a la FER «para que participe en los cambios que proponemos en materia de negociación colectiva». Más allá, subrayaron que «el reparto equilibrado de beneficios no puede ser motivo de rechazo. Los empresarios no pueden negarse a mejorar los salarios, ni a implantar una igualdad real entre hombres y mujeres o crear empleos estables, ni a intentar que no se produzca ni un solo accidente laboral más»
Invitación al diálogo.
En tono conciliador, el llamamiento concluyó con una invitación al «diálogo, a la negociación, a la buena voluntad, al entendimiento y al acuerdo por el bien común». En particular, el líder de UGT, Javier Granda, situó la manifestación como «el punto de inflexión necesario para retomar la actividad laboral y sindical y defender de la mejor forma posible los intereses de los trabajadores». Su homólogo de CC OO, Carlos Ollero, recalcó que «no estamos dispuestos a ser los paganos de las consecuencias de la desaceleración». Ambos coincidieron en denunciar la siniestralidad laboral y pidieron responsabilidad a empresarios y administraciones. También condenaron los atentados de ETA ayer, «que no van a empañar este día».






