El fuerte viento que sopla por esa zona del pueblo en numerosas ocasiones provoca muchos destrozos en el tejado. «Rompe muchas tejas y otras tantas se van al suelo y al final del año el viento lo deja bastante mal», detalló el cura. Antonio Mijancos explicó que de forma anual la parroquia ha tratado de parchear las zonas más perjudicadas por las rachas de viento pero que ha sido insuficiente. «Se han hecho obras todos los años pero no como la que se está realizando ahora. Esta es una construcción mayor con la que vamos a quitar definitivamente las goteras de la iglesia. Son 700 metros cuadrados los que se van a reformar», destacó el párroco.
La reforma completa estará concluida en un par de semanas.









