
El ex delantero del Real Madrid y del Barcelona viajó al volante de su propio coche y sin compañía hasta la mansión que le compró a su madre en la citada localidad. Además de haber sufrido el abandono de su novia, María Beatriz Antony, que viajó a Brasilia luego de que el propio jugador le contara que había parado en una comisaría de policía por el escándalo montado por uno de los tres travestidos con que estaba en un motel, el jugador puede perder su millonario contrato con el fabricante de material deportivo Nike.
La situación de dos de los travestidos tampoco es la mejor ya que, según ha informado el diario 'O Día', tuvieron que abandonar sus residencias ante el temor de ser atacados por otras personas que se prostituyen en las calles de Río de Janeiro. Según este otro diario sensacionalista, tanto Andreia Albertini como Carla Tamini se presentaron el jueves en una comisaría de policía de Río de Janeiro para pedir protección, y alegaron haber recibido hasta amenazas de muerte. Las advertencias supuestamente partieron de otros travestidos que se quejan de que el escándalo con Ronaldo -que presentó una denuncia por supuesta extorsión- ahuyentó a los clientes habituales de la ciudad brasileña.





