
El técnico croata felicitó al CSKA de Moscú por su triunfo en un desenlace de infarto y extendió el agradecimiento, más sentido si cabe, a los suyos, pues «lo dieron todo en la pista», significó Spahija. Alternó el inglés con el español para responder a las cuestiones en una comparecencia desordenada. No puso excesivos reparos a la derrota, aunque pudo quejarse del arbitraje, y con razón. Prefirió, sin embargo, tomar un camino amable, dolido por la crudeza del resultado. «Cuando se pierde contra un equipo como el CSKA, cuando se pierde con orgullo no se puede decir nada. Seguimos como un equipo serio hasta el final», alabó el preparador.
La derrota llegó para el TAU en el último tramo, puesto que durante el recorrido del juego estuvo al acecho del CSKA e incluso por delante de él en varias fases. «Perdimos el partido en el último cuarto, después de una falta antideportiva -señalada por los colegiados al base Prigioni- y con los tiros libres de Langdon, cuando teníamos el balón en nuestra mano. Ése fue un momento muy importante», remarcó el responsable baskonista.
A Spahija le molestó que se le preguntara por la ausencia de Jasaitis, en principio tocado por una lesión, y zanjó su apesadumbrado diálogo afirmando que «el 90% de nuestra táctica funcionó. Estoy contento por ello», sentenció el preparador del Baskonia para ceder el turno al ganador, el italiano Ettore Messina, técnico del CSKA.
«Jugamos la primera parte con miedo ante un buen TAU. En la segunda, lo hemos hecho mejor, cuando defendimos en el poste bajo a Splitter y McDonald», resumió el entrenador moscovita. Negó que el TAU, por el hecho de jugar en Madrid, pudiera lucir la vitola de anfitrión. Para él este rango corresponde al Maccabi. «Éste sí es el anfitrión. Hay siete mil personas con la camiseta amarilla en las gradas».
Sin tiempo para la final
Con vistas a la final de mañana, la que resolverá el título europeo, Messina mostró cierta inquietud al quejarse del escaso intervalo entre las semifinales y el enfrentamiento por el título. Así las cosas, el entrenador del CSKA declaró que está preocupado «porque nosotros necesitamos tiempo para preparar los partidos y veinticuatro horas son pocas. Si no lo hacemos, vamos a perder la final», concluyó con tono enigmático.






