
«Hoy vivimos en una democracia -continuó-, en una Europa que va uniéndose progresivamente, pero nuestras ansias de libertad no son plenas», por lo que dijo hacer «profesión de fe liberal, entendiéndola como la recuperación de la libertad total».
Azkuna dijo no reivindicar «la liberalidad de la escuela de Chicago ni de los que dejan la sociedad a merced solamente de las leyes del mercado, porque éste puede llegar a ser cruel e injusto y la solidaridad es un concepto compatible con la libertad. Demando el espíritu liberal», recalcó.
Según indicó, en Euskadi «somos muchos los amenazados, sencillamente por disentir y pensar de manera diferente a quienes nos amenazan. Todavía se pisotean los derechos humanos, se alaba el terrorismo de ETA, o no se condena la violencia, justificándola con argumentos rocambolescos». «Nosotros, demócratas -sostuvo-, no podemos estar de acuerdo con ellos, ni con los medios que utilizan, ni con los fines que tratan de conseguir de manera espúrea y violenta».
Violencia en democracia
Por ello, reivindicó la libertad «para mi villa y para mi País Vasco, el respeto a cualquier ideología y fundamentalmente a los derechos humanos». «En definitiva, apuesto por una convivencia pacífica», agregó.
Azkuna manifestó no querer guerras «para nadie y contra nadie» y aseguró «repudiar a los banderizos, condenar a los violentos y desear una villa abierta, cosmopolita, tolerante y solidaria que apueste por el futuro y el progreso. Hago votos por la convivencia, rota en las guerras dinásticas, carlistas contra liberales, rota en el alzamiento contra la República, y rota por los que en plena democracia ejercen la violencia», zanjó.







