No recuerdo quién dijo que los cementerios están llenos de muertos por amor de manera violenta. Es que incluso las guerras se justifican porque se desatan por amor, por amor a la patria u otras abstracciones que conducen a las armas, a batirse, o al nihilismo de los fanáticos terroristas. Con el auge tremendo que están adquiriendo las ciencias y la técnica son ahora los científicos los que nos demuestran con datos sobre la mesa qué es eso del amor, al menos entendido entre dos personas. Y lo están descifrando, al amor, en el laboratorio. Ese sentimiento que altera cuerpo y espíritu, desmenuzado en unas cubetas y visto al microscopio es pura química. El amor es una adicción, droga dura que produce unos 'monos' indescriptibles.
Que investiguen, pues, al amor y lo incluyan en esos esfuerzos que prometió el Gobierno para proyectos de I+D. Porque dice un investigador español que estar enamorado mejora la salud y fortalece el sistema inmunológico. Explica el experto que el amor empieza por reacciones bioquímicas, después entra en batalla el ejército de feromonas, vienen luego las dopaminas y ya estás colgado. El cuelgue dura 2 y 3 años, mas entonces acude una legión de endorfinas de refuerzo que son las causantes del placer y la tranquilidad. En los amores que duran, por supuesto.







